Apoyo a mujeres sordas que viven violencia de género

La Fundación Casa de Refugio Matilde (FCRM), con el apoyo del Programa Mundial de Alimentos, inició en enero de 2022 el proyecto para apoyar a mujeres sordas en situación de violencia basada en género con atención en servicio de albergue y consulta externa.

El proyecto incluye atención integral (psicológica, legal, social) tanto por vía telemática
y servicio de albergue a las mujeres sordas con sus hijos/as, que son afectadas por
violencia basada en género en riesgo de femicidio sean ecuatorianas o que se
encuentren en movilidad humana.

La atención integral se realiza en el marco de la aplicación de la propuesta teórico-
metodológica de la Casa de Refugio Matilde, que se respalda en los enfoques de
Derechos Humanos, de Género e Interseccional, entre otros.

En el 2020 la Fundación Casa de Refugio Matilde como producto del proceso de cinco
talleres de sensibilización y capacitación sobre violencia basada en género, entró en contacto con la comunidad de mujeres sordas por medio de la
Coordinadora Nacional de Mujeres Sordas del Ecuador, organización que es parte de la
Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador (FENASEC).

El resultado de este trabajo permitió conocer la problemática de género que vive este
grupo poblacional y surgió desde sus mismas dirigentas la necesidad de que en Casa
Matilde se cuente con personal intérprete en lengua de señas. Adicionalmente, en el servicio de consulta externa que mantenía la FCRM, se atendió a mujeres sordas
que se animaron a romper el silencio en el que viven.

Ésta experiencia inicial reflejó la necesidad de atención y protección de las mujeres
sordas afectadas por la violencia y en peligro de femicidio. Además, evidenció las
situaciones de desigualdad en la que esta población vive, la doble e incluso triple
vulneración y discriminación lo que motivó a la FCRM a incluir también en su lucha en
contra la violencia de género, a esta población de mujeres sordas.

Retratos Día Mundial del Refugiado

Para conmemorar el Día Mundial del Refugiado (20 de junio) publicamos una serie de retratos y pequeñas historias de mujeres sobrevivientes de violencia de género y refugiadas.

Ellas reciben apoyo integral de la Fundación Casa de Refugio Matilde, Acnur (agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) y otras organizaciones.

Aquí compartimos las fotografías y las historias que publicamos durante una semana en nuestra página en Facebook.

Somos mucho más de lo que nos ha sucedido.
Somos mujeres que queremos vivir felices, libres y realizar nuestros sueños.

Fotos: Isadora Romero Textos: Lucila Donoso

“Uno de los recuerdos más lindos de cuando era niña es cuando salía sola con mi mamá a los centros comerciales a tomar helados🍦y pizza🍕. También cuando jugaba con mis primos chiquitos en el playstation🎮. Me encantaba mucho jugar con ellos, son los mejores recuerdos de mi infancia”.

Claudia (nombre protegido), 16 años, venezolana.
Refugiada y sobreviviente de violencia de género.

“Me gustaba salir a caminar con mi papá. Me llevaba a muchos lugares. Lo que yo le pedía, me lo daba y todavía mi papá nos quiere dar de todo: leche, ponquey. 🥛🧁 Él quiere que vayamos allá. Todavía me ve como si fuera una niña pequeña”.

Roxana (nombre protegido), 50 años, venezolana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“Mi sueño frustrado es viajar. Pero ya con responsabilidades como que eso queda estancado. Me he considerado nómada, me gustaría viajar a todos lados. Me gustan los lugares con mucha playa, me encantaría ir a Cancún o Curazao y también a lugares con mucha nieve”.

Mariana, 34 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro me gustaría ser una mujer súper, súper independiente, tener mi propio almacén, tener una sala de eventos, tener varias propiedades y una agencia de venta de carros”.

Daniela (nombre protegido), 29 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro lo que quiero es ir a la playa, aunque no me gusta meterme al mar, pero sí estar por la tarde en la arena y también trabajar en un trabajo honrado”.

Georgina, 42 años, venezolana
Sobreviviente de violencia y refugiada