30 años de lucha por una vida libre de violencia

El viernes 26 de junio pasado celebramos con un evento online transmitido en vivo nuestros 30 años de lucha por una vida de violencia.

Son 30 años de la primera Casa de Refugio para mujeres víctimas de violencia de género y 30 años de uno de los logros del movimiento de mujeres del Ecuador.

Aunque estamos viviendo una pandemia mundial por el Covid19, que por cierto ha recrudecido los niveles de violencia contra las mujeres, no quisimos dejar pasar la celebración de estos 30 años de vida institucional.

Les resumimos aquí el evento que se inició a las 5pm y terminó cerca de las 17H30 y se transmitió por nuestra página de Facebook y también por YouTube. (Tuvimos un corte en la transmisión de YouTube y les pedimos disculpas por eso a quienes nos estaban siguiendo por ese canal, pero se puede volver a ver en este video)

De manera especial queremos destacar el apoyo que tuvimos de la intérprete en Lengua de Señas ecuatoriana, Paulina Luna. Nuestro interés fue lograr un evento realmente inclusivo para las personas sordas.

Para la transmisión en vivo contamos con el apoyo de El Churo Comunicación, como presentadoras Lucila Donoso y María Fernanda Almeida del equipo de la Casa Matilde.

En el evento tuvimos las palabras de Betty Vásquez, presidenta de la Fundación; luego de Rosario Gómez, fundadora de la Casa Matilde quien destacó los principales aprendizajes de estos 30 años, también contamos con la música de la cantante Grecia Albán, estrenamos un vídeo con tres testimonios de usuarias del albergue, emitimos varios videos de saludos de los representantes de nuestros socios ACNUR, PMA, otros saludos personales y también entrevistas a miembros del movimiento de mujeres del Ecuador que estuvieron en el proceso de creación de la Casa Matilde. Y también la música de la cantante esmeraldeña Mel Mourelle que nos encantó con su fuerza.

(En este enlace se puede leer la transcripción completa de las palabras de Betty Vásquez y Rosario Gómez )

Destacamos que son 30 años de una de las conquistas del movimiento de mujeres del Ecuador:  cómo rindió sus frutos el esfuerzo conjunto de mujeres organizadas para luchar por una vida de violencia para las mujeres y sus hijos e hijas.

“La Casa de Refugio Matilde se ha convertido en estos 30 años en un espacio seguro donde las mujeres que viven violencia pueden ser acogidas con sus hijas e hijos tanto en el servicio de albergue y también en consulta externa. Un espacio donde puedan para fortalecerse, conocer y apropiarse de sus derechos a una libre de violencia y así pasar de ser víctimas a ser sobrevivientes”, dijo Lucila Donoso.

Betty Vásquez, presidenta de la Fundación destacó que la Casa Matilde nació “de las necesidades que se veían cuando, en el servicio jurídico del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer, contábamos con una serie de casos de violencia contra las mujeres. Y precisamente, a través del CEPAM, que fue nuestra madre, si cabe el término, nuestras compañeras del CEPAM hicieron posible el nacimiento del albergue, para posteriormente convertirnos también en Fundación”.

“Para mí particularmente es motivo de mucho orgullo, de mucha alegría, nostalgia diría yo, porque en esa época yo era estudiante de derecho, era parte del CEPAM y, de una u otra manera, fui parte del nacimiento de lo que fue el primer albergue en nuestro país. Y ahora, paradójicamente, casualmente, estoy presidiendo este gran proyecto, esta gran institución, que se ha mantenido y esperamos que se siga manteniendo por muchos años más”.

Agradeció el apoyo de instituciones, de amigos y amigas que hacen posible que sigamos trabajando: como el CEPAM, ACNUR, El Programa Mundial de Alimentos, Medicus Mundi, UNFPA; la Secretaría de Derechos Humanos en la actualidad, anteriormente el Ministerio de Justicia; Grupo Futuro; tantos amigos, amigas, que siempre están colaborado y apoyándonos.

Rosario Gómez Santos, socia fundadora de la Casa Matilde recordó los inicios desde el departamento jurídico del CEPAM desde donde empezaron a descubrir que atrás de una pensión de alimentos, de una demanda de alimentos, atrás de un divorcio, “había un monstruo, un monstruo que para nosotros hasta ese entonces había sido desconocido. Y era el monstruo de la violencia a la mujer”.

De forma paralela formaron parte del movimiento de mujeres llamado “Acción por el Movimiento de Mujeres” donde se creó una comisión para el tema de violencia contra las mujeres. Silvia Vega, Carmen Gangotena y Rosario Gómez redactaron un pliego de peticiones al Estado ecuatoriano para exigir cambios; reformas al Código Penal vigente; “exigíamos la creación de las Comisarías de la Mujer; exigíamos la derogatoria de esos artículos en donde se daba permiso a los hombres para matar a las mujeres si las encontraban en acto carnal ilícito y exigíamos las casas de refugio, porque ya sabíamos que teníamos necesidad de un albergue, de una casa a donde recibir a estas señoras que nos pedían que se querían quedar con nosotros en las oficinas”.

Rosario recordó cómo en el gobierno de Rodrigo Borja, con el ministro de Bienestar Social, Raúl Baca Carbo, con la viceministra Elsa María Castro y Tatiana Cisneros de Directora Nacional de la Mujer se aceptó el pliego de peticiones y se creó la entonces Casa de Refugio para Mujeres y Menores.

Además de hacer un recorrido por los principales hitos durante los 30 años de trabajo, cómo luego se convirtió en Fundación, Rosario también destacó los principales aprendizajes:

PRIMER APRENDIZAJE: sin la organización no podemos seguir. La importancia de la organización, de la organización popular, de la organización de todos y de todas, pero especialmente hoy rescatamos la organización de las mujeres.

Porque todas las leyes que existen, y ojalá que existan muchas jóvenes en las personas que nos están escuchando, que esas jóvenes y jóvenes sepan que hay que seguir luchando, pero para eso hay que organizarse, para eso hay que organizar círculos de mujeres. Entonces ese es el gran aprendizaje, yo lo rescato como el gran aprendizaje de la vida, la importancia y la fe en la organización. No es fácil trabajar en una organización, pero cuando uno tiene un ideal, un objetivo, una meta, uno lo puede lograr.

SEGUNDO APRENDIZAJE: empezamos a conocer muchísimo más el problema de la violencia. Nosotros nos metimos a estudiar para conocer más el problema de la violencia. Saber qué era esto. Que no podíamos ser como la vecina de la esquina, que tal vez de buena fe le dice a la señora: “oiga, hasta cuándo se aguanta, usted es una tonta, no. Porque se aguanta ese marido que le pega”. Nosotros no podíamos, sabíamos que no podíamos repetir ese discurso. No queríamos juzgar a las mujeres. Ahora estamos convencidas de que no hay que juzgar a las mujeres.

Porque este es un problema que nos afecta a todos, que tiene raíces muchísimo más profundas en la sociedad, esta sociedad que hay que cambiarla, esta sociedad que hace daño a las mujeres especialmente pero también a los hombres. Porque el patriarcado también deshumaniza a los hombres, y a las mujeres también. Y todos somos corresponsables de esta situación, y todos tenemos que ser los sujetos de estos cambios que necesitamos en la sociedad.

Y conocimos entonces, como herramientas para trabajar en el problema de la violencia, conocimos el ciclo de la violencia de Leonor Walker, y descubrimos que no era un ciclo como una bicicleta que da la vuelta, sino que era una espiral. Una espiral que cada día se va haciendo más grave, más grave, más grave.

TERCER APRENDIZAJE: no podemos segmentar las cosas. No podemos creer que la violencia tenemos que estudiarla y entenderla como un problema aislado, como un problema que solo nos pasa a las mujeres, como un problema que tenemos que solo resolverlo las mujeres. No. Este es un problema del Estado, este es un problema de la sociedad en general. Somos el 52 por ciento de la población, y ese 52 por ciento de la población, a veces desde antes que nacemos, en la niñez, en la adultez y en la tercera edad, estamos siendo violentadas. Cuánta energía se desperdicia en nuestra sociedad con ese 52 por ciento de una población que vive afectada. Que no está en su cien por ciento de energías, porque anda mal adentro, anda oprimida, no tiene ganas de vivir.

Entonces, eso es importante, por eso es un problema de salud pública. Por eso es un problema la violencia. Esta violencia de la que estamos hoy día hablando, es un problema que afecta al desarrollo. ¿A cuál desarrollo? Al de las personas, al de los grupos familiares, al de la sociedad en general, al de los pueblos, al de las comunidades, al de las vecindades.

CUARTO APRENDIZAJE: Un último aprendizaje, porque nos metimos a estudiar también, filosofía, epistemología, es que saber que nosotros no podemos segmentar las cosas. No podemos hablar de la violencia a los niños y a las niñas y no hablar de la violencia que sufre la pareja de su padre y de su madre. De esas malas relaciones de opresión y de violencia que existen. Es clarísimo, si nosotros atendemos a un niño violentado indudablemente que ese niño está viviendo en un grupo familiar en donde hay violencia. Y si atendemos a una mujer violentada, segurísimo que los niños también están viviendo violencia.

Aprendimos a que no podemos llamar víctimas a las mujeres. Porque decirle víctima es seguirla victimizando y sentir que ella no tiene capacidad de lucha. Tenemos que hablar de sobrevivientes de la violencia, esto es muy importante.

Al final Rosario dijo: “Este es un evento del Movimiento de Mujeres. Porque queremos recordarnos. Recordarnos a todos nosotros. A esos compañeros hombres que también están junto a nosotros, apoyándonos, trabajando junto con nosotros para trasformar esta sociedad. Queremos decirles que este es un evento para recordar la importancia de la fuerza de la organización, y que a eso tenemos que volver, a los círculos de mujeres, a las organizaciones de mujeres, a las organizaciones populares”.

Retratos Día Mundial del Refugiado

Para conmemorar el Día Mundial del Refugiado (20 de junio) publicamos una serie de retratos y pequeñas historias de mujeres sobrevivientes de violencia de género y refugiadas.

Ellas reciben apoyo integral de la Fundación Casa de Refugio Matilde, Acnur (agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) y otras organizaciones.

Aquí compartimos las fotografías y las historias que publicamos durante una semana en nuestra página en Facebook.

Somos mucho más de lo que nos ha sucedido.
Somos mujeres que queremos vivir felices, libres y realizar nuestros sueños.

Fotos: Isadora Romero Textos: Lucila Donoso

«Uno de los recuerdos más lindos de cuando era niña es cuando salía sola con mi mamá a los centros comerciales a tomar helados🍦y pizza🍕. También cuando jugaba con mis primos chiquitos en el playstation🎮. Me encantaba mucho jugar con ellos, son los mejores recuerdos de mi infancia».

Claudia (nombre protegido), 16 años, venezolana.
Refugiada y sobreviviente de violencia de género.

«Me gustaba salir a caminar con mi papá. Me llevaba a muchos lugares. Lo que yo le pedía, me lo daba y todavía mi papá nos quiere dar de todo: leche, ponquey. 🥛🧁 Él quiere que vayamos allá. Todavía me ve como si fuera una niña pequeña».

Roxana (nombre protegido), 50 años, venezolana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

«Mi sueño frustrado es viajar. Pero ya con responsabilidades como que eso queda estancado. Me he considerado nómada, me gustaría viajar a todos lados. Me gustan los lugares con mucha playa, me encantaría ir a Cancún o Curazao y también a lugares con mucha nieve».

Mariana, 34 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro me gustaría ser una mujer súper, súper independiente, tener mi propio almacén, tener una sala de eventos, tener varias propiedades y una agencia de venta de carros”.

Daniela (nombre protegido), 29 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro lo que quiero es ir a la playa, aunque no me gusta meterme al mar, pero sí estar por la tarde en la arena y también trabajar en un trabajo honrado”.

Georgina, 42 años, venezolana
Sobreviviente de violencia y refugiada

Última encuesta sobre violencia a la mujer 2019

El pasado 25 de noviembre se publicaron los datos de la nueva Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (Envigmu) que recoge datos actualizados sobre actos violentos que han experimentado mujeres ecuatorianas mayores a 15 años de edad.

Esta es una herramienta estadística que aporta a visibilizar la violencia contra las mujeres en nuestro país. Los datos completos se los puede obtener en esta presentación del Instituto de Estadísticas y Censos (INEC): Datos ENVIGMU 2019

Uno de los primeros datos que destacan en esta encuesta es: 65 de cada 100 mujeres en el Ecuador han experimentado por lo menos un hecho de algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Este indicador nos dice que hay una alta prevalencia de violencia contra las mujeres en nuestro país. Y en los últimos 12 meses, según la encuesta, 32 de cada 100 mujeres han experimentado algún tipo de violencia.

También se destacan los datos obtenidos sobre los roles femeninos y masculinos. Uno de ellos muestra que 27 de cada 100 mujeres creen que una buena esposa debe obedecer a su esposo en todo lo que él ordene. Mientras que, 86 de cada 100 mujeres creen que tienen el mismo de derecho de trabajar y ganar dinero.

La encuesta incluye por primera vez a la violencia Gineco-Obstétrica y la diferenciación entre los ámbitos de investigación (en pareja, escolar, laboral, social y familia), basándose en lo establecido en la nueva Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. La encuesta se aplicó a 20.848 viviendas del país en zonas rurales y urbanas.

Compartimos aquí algunos de los datos de esta investigación estadística proporcionados por el INEC:

25 de Noviembre 2019 ¡Vivas Nos Queremos!

El pasado 23 de noviembre participamos en la marcha Vivas Nos Queremos en conmemoración del 25 de noviembre, Día Mundial por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Queremos una vida libre de violencia para las mujeres, niñas, adolescentes, adultas, adultas mayores.

Marchamos desde el parque El Ejido, por toda la calle 10 de Agosto hasta la plaza de San Blas en el ingreso al centro histórico de Quito y luego de regreso al parque de El Arbolito donde se desarrolló un evento artístico.

«Ahora que estamos juntas, ahora que si nos ven, abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer»

Fotos: Andrés Yepez

Iván Zahínos: los próximos proyectos apuntarán hacia la incidencia política

Iván Zahínos, director de relaciones internacionales de Medicus Mundi Mediterránea con sede en Barcelona – España, visitó Quito el pasado mes de agosto, con el objetivo de realizar un seguimiento de la relación que mantiene la organización con la Fundación Casa de Refugio Matilde y establecer los objetivos a futuro. 

En el 2015 Medicus Mundi Mediterrànea inició la relación con la Fundación Casa de Refugio Matilde. En estos cuatro años, como cuenta Iván, el trabajo se ha centrado en fortalecer el funcionamiento del albergue para mujeres víctimas de violencia de la Fundación, en prevención e investigación y también apoyar la labor que realizan en red con otras organizaciones a través de la Red Rap Vif Sur (Red de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar en el Sur de Quito). “Nuestro objetivo es intentar que esa articulación entre los actores sea lo mejor posible, y que cualquier mujer que venga de una situación de violencia, sienta que tiene una atención integral, porque la Fundación ha liderado, de alguna forma, esa coordinación de la red de entidades del sur”, expresó.

En esta entrevista, Iván nos explica que su objetivo a futuro es apoyar a que las mujeres que egresan del albergue logren salir del ciclo de la violencia al contar con autonomía económica y también abrir una línea de incidencia política junto con otras organizaciones para presionar por un apoyo más permanente del estado ecuatoriano. En ese sentido expresó su preocupación por el contexto “complicado” de las políticas públicas del país.

Además, nos explica ejemplos en lo que la labor de la Fundación Casa Matilde sirve como “una escuela” para aprender experiencias exitosas y luego replicarlas en otros países donde Medicus Mundi trabaja como en Bolivia y Bosnia Herzegovina o Mozambique.

¿Cuál es el objetivo de la visita en este año?

Por motivos operativos y cuestiones de más largo plazo, más estratégicas. Por un lado, hacer el seguimiento de las intervenciones de los proyectos que tenemos en marcha, que están funcionando bien. El segundo era valorar con las compañeras de la Fundación, qué estructura queremos darle a la relación que tenemos. Y el tercer objetivo es siempre la visión más a largo plazo. Nosotros nos hemos centrado mucho en unas líneas que eran el apoyo a la Casa de Refugio Matilde, al albergue.

¿Cuáles son las líneas de trabajo a futuro luego de apoyar al albergue, la investigación, prevención y fortalecer el trabajo en red en el sur de Quito?

¿Hay que continuar haciendo lo que hemos hecho hasta ahora? Yo creo que sí, porque la necesidad está ahí, pero después de hablar mucho con las compañeras, un poco después de la experiencia, vemos que hay dos líneas que son el futuro de las estrategias que queremos llevar a cabo. 

Una, es que estamos empezando a poner el pie en todo lo que es la formación ocupacional y medios de vida y creación de oportunidades laborales para las mujeres que ingresan a la Casa, para cuando salen. Y bueno eso está empezando a consolidarse, pero ahí hay muchísimo trabajo que hacer, y eso lo vemos básico.

¿Por qué trabajar en ese sentido, apoyar en el momento del egreso de las mujeres del albergue?

Nuestra especialidad es el tema de la salud, pero tenemos también un abordaje muy amplio al tema de la salud desde los determinantes sociales. Da igual el tema en que trabajemos, pero siempre es intentar que el impacto que tengamos siempre sea el más sostenible posible. Entonces lo que vemos y nos transmiten dentro de la Casa Matilde, es que el tema de la salida de la Casa es donde evidentemente se percibe más el riesgo, de que realmente una mujer no consiga salir del ciclo de violencia, si no tiene autonomía, al final acabe regresando. Con lo cual el impacto y la sostenibilidad de lo que has venido trabajando con esa mujer, puede quedar en entredicho, desafortunadamente para la mujer. Entonces, ya hay todo un trabajo que se está haciendo que evidentemente, se pueden mejorar, que tiene un estándar de calidad muy bueno. Si logramos realmente que la gente que sale de la Casa, salga con oportunidades reales a nivel de independencia económica, pues ahí habremos logrado un impacto más sostenible de calidad, de autonomía para las mujeres. Es complicado, es complejo que entra ya todo el tema del mercado laboral, que no está fácil, pero bueno, vamos a intentar entrar ahí. 

¿Y la segunda línea de trabajo a futuro?

La otra, que es algo que no sólo es característico de Ecuador, es algo que vemos en otros países de los que trabajamos en tema de derechos de mujeres y violencia, es el tema de la incidencia política para que realmente las políticas que existen, se conviertan en presupuestos objetivos que apoyen a los servicios, en este caso a atención, pero que esas políticas contemplen presupuestos para trabajar en prevención.

Por lo que vemos aquí en Ecuador la Casa Matilde recibe un 30% de apoyo del Estado en el funcionamiento del albergue. Es poco, porque aparte hay que pelearlo mucho, el dinero no cae con una cierta previsión, hay momentos en los que hay vacíos, cada año es una incertidumbre si va a llegar o no, entonces no permite diseñar estrategias a más largo plazo. En otros países ese 30% ni existe. En este año, cuando las compañeras fueron a Barcelona, vimos que allá las casas públicas están mantenidas al 100% por el Estado. Entonces yo creo que es una diferencia sustancial en la calidad de la atención que se le puede brindar a las mujeres. Que realmente tengan los servicios, tengan un presupuesto adecuado para el servicio que se está brindando, y por supuesto, un presupuesto estable que permita tener un equipo de trabajo estable.

¿Esta incidencia política sería con un trabajo en red, con vinculación con otras organizaciones?

En la red hay gente con diferentes especialidades. Ahora por ejemplo hemos tenido una reunión con SURKUNA que tiene toda una línea más desde el punto de vista del apoyo legal, jurídico que es súper necesario. Pero el denominador común que tenemos son los derechos de las mujeres, nosotros tenemos especialidad más en el tema sanitario, otros en oportunidades educativas, pero evidentemente en la incidencia política, es un tema común. Necesitamos que las políticas no solo se queden en el papel, sino que se transformen en un presupuesto, y eso en Ecuador, bueno hay avances, pero todavía está lejos de ser una norma.

¿Cómo sería esta campaña de incidencia política?

Yo creo que la campaña, las líneas de la incidencia se tienen que diseñar en conjunto con todas las instituciones de aquí. Nosotros nos vamos a sumar a eso, no es que tengamos la varita mágica. Pero creo que intentar diseñar una campaña en la que las instituciones se sientan confortables, cómodas y que toque los elementos comunes, y que tengamos una campaña estable, durante un cierto tiempo de trabajo de lobby a las autoridades públicas. Si logramos el impacto, perfecto, si no logramos, también, pero por qué no hacerlo.

Pero ese es el objetivo, que cualquier proyecto que hagamos, sea más grande o más pequeño, tenga esa línea de incidencia.

Luego de esta visita a Quito ¿cómo has visto el avance de los proyectos?

Yo creo que los proyectos están funcionando bien, los objetivos que se habían marcado se están cumpliendo, es decir, el funcionamiento de la casa, la colaboración y la formación de profesionales sanitarios, el tema de las campañas de sensibilización, el tema de empezar esa línea de capacitación y oportunidades de empleo para mujeres, se están logrando. Sí que me preocupa un poco más el contexto, de lo que vengo escuchando.

¿El contexto en cuanto a políticas públicas?

Si es verdad que a lo largo de las visitas, hubo años en los que sientes que tu proyecto, tiene un empuje que ya no es propio del proyecto, sino del contexto. Es decir, que la sociedad civil, las políticas públicas, etc están ahí en una dirección. Y sientes que te sumas a eso y eso es genial. Pero ahora, la percepción que he tenido, es que estamos otra vez en contra corriente a la tendencia que va el país. Hay menos inversión pública, se están despidiendo funcionarios del estado, servicios que antes estaban en marcha, se están cerrando. Entonces pues sí, eso evidentemente dificulta, es cómo que el esfuerzo que haces, te cuesta el triple, si realmente el país no camina en esa dirección. Y aparte de eso, de la política del país, que hay una cierta crisis en el sector público, es que también hemos tenido contacto con personas que está trabajando en temas de migración y movilidad humana, y hay una doble realidad de una menor capacidad de ofertar servicios, y más demanda, no solo de gente de aquí sino de gente de fuera, que tienen una problemática aparte, súper difícil de movilidad humana con la población colombiana y venezolana. Entonces sí que el contexto que he visto, pues está complicado.

A diferencia de otros años…

Si, otros años Ecuador seguía como subiendo en crecimiento, también la gente tenía una sensación de dignidad de que el país va para arriba y más optimismo. Ahora en todas las reuniones que hemos ido, la gente anda un poco más quejándose, más pesimista y más realista al mismo tiempo.

Comentabas que el trabajo de la Fundación Casa Matilde ha servido como modelo para otras iniciativas en países ¿nos puedes dar un ejemplo?

Nosotros trabajamos en diferentes países, en temas de derechos de mujer, pero Ecuador es un poco la escuela. Muchas de las ideas que sacamos, y que intercambiamos, como la del trabajo en red, vienen de acá. Por ejemplo, cuando se diseñó aquí el mapeo georeferenciado de todas las instituciones que trabajan en temas de atención, prevención, que son parte de la red y tuvo un éxito. Pues eso yo lo tomé como algo de referencia, y lo hemos introducido en proyectos en Mozambique que se van a empezar a hacer ahora. Porque es un punto importantísimo, las instituciones, más o menos se conocen todas, van a las reuniones, pero no tienen muy claro que hace cada una, ni dónde están, ni qué servicios tienen. Y no te digo los funcionarios públicos, vienen casos que dicen, ¿qué hago con esta mujer, a dónde la envío? También con el Centro de Atención Integral de la Casa de Refugio Matilde. En Bosnia nosotros trabajamos con una fundación local muy potente, y trabaja en una red de casas de acogida. Pero en toda la ciudad, en la capital en Sarajevo, no existía ningún centro de atención integral. Entonces, a partir un poco del modelo y adaptándolo, formulamos la idea de abrir ese primer centro de atención, que se inaugura en septiembre. Entonces si es verdad que el modelo de atención y funcionamiento que tiene la Fundación Casa Matilde y el trabajo en red que hacen, nos da muchas ideas. Y eso lo intentamos maximizar con los esfuerzos que hacemos entre las delegaciones de los países en los que nosotros trabajamos.

La Fundación Casa de Refugio Matilde desde sus inicios incorporó a los hombres en el trabajo contra la violencia a la mujer. En uno de los proyectos que están en marcha se está trabajando en el tema de nuevas masculinidades, ¿por qué tienen este interés en trabajar en ese aspecto?

Yo siempre creo que el interés sale de las demandas y comentarios que hace la gente que está en el terreno. La idea de que estamos trabajando una problemática social que afecta directamente a la mujer en todos sus aspectos, desde un punto de vista muy integral. Nosotros entramos por la salud y luego nos dimos cuenta que esto no es solo salud, hay un componente social, económico, legal. Ahora las instituciones que están trabajando en este tipo de movimientos de la sociedad civil, lo que se están dando cuenta, es que para la transformación real, hay que incorporar también la visión del hombre, ese rearmar de las masculinidades. Y ahí fue que empezamos a plantearnos el trabajar no solo con grupos de hombres este tema sino también con grupos de mujeres.

Nos están haciendo esta demanda de incorporar el tema de masculinidades también en Bolivia, Mozambique, en Bosnia. Entonces la idea es un poco a partir de la experiencia aquí, llevarla allá, adaptarla al contexto, pero continuar expandiendo este trabajo.

Entrevista y fotos: Lucila Donoso


Ivan Zahínos es Licenciado en Estudios de Salud y tiene un Master de Salud Pública por la University of South Africa. Es director de relaciones internacionales de Medicus Mundi Mediterránea, organización con la que trabaja desde el año 2005. Ha trabajado en Bosnia y Herzegovina, El Salvador, Mexico, Guinea Ecuatorial, Angola, Mozambique, Kosovo, Ecuador, Bolivia, Burkina Faso y los Campamentos Saharauis de Argelia. Es activista en la defensa del derecho a la salud, siendo miembro del People Health Movement.

Prefectura de Pichincha y Fundación Casa Matilde suscribieron un convenio para aportar en la lucha contra la violencia de género en la Provincia.

La Prefectura del Gobierno de Pichincha y la Fundación Casa de Refugio Matilde suscribieron un convenio marco de cooperación interinstitucional para contribuir en la implementación del Plan de Prevención y Erradicación de Violencia de Género que desarrollará el Gobierno de Pichincha como parte del objetivo de declarar a la provincia «libre de violencia».

De manera específica, firmaron un convenio para capacitar al personal del gobierno provincial con el objetivo de prevenir, detectar y referir casos de violencia de género.

Previo a la firma del convenio, la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, recorrió las instalaciones del albergue de la Fundación Casa de Refugio Matilde y conoció de cerca el trabajo que realizamos en favor de las mujeres y sus hijos e hijas afectados por la violencia intrafamiliar y de género.

En la firma del convenio, Elizabeth Barahona, directora de la Fundación Casa de Refugio Matilde, expresó:  «Prefecta, queremos agradecer su compromiso y el trabajo en favor de los derechos de las mujeres, conozco de su lucha feminista desde hace muchos años, agradecerle por ese compromiso y ese trabajo”.

“Vamos a poner mucha fuerza en beneficio de las mujeres, porque nuestro compromiso va más allá y es lograr un mundo libre de violencia, un mundo donde tanto hombres y mujeres podamos construir un mundo equitativo, de igualdad y que podamos vivir en un mundo de paz”, dijo.

“Para nosotros el compromiso es seguir sosteniendo el albergue, el próximo año tendremos un gran evento por los 30 años de la Fundación, esperamos poder seguir trabajando juntas”, expresó la directora de la Fundación.

La prefecta Paola Pabón expresó su emoción por suscribir un convenio que será, dijo, “el primer paso” para “lograr el sueño de que Pichincha sea una provincia libre de violencia contra las mujeres”.

“Una sociedad que violenta, que maltrata a las mujeres, que las criminaliza, no es una sociedad sana que puede vivir en paz, no es una sociedad que cría a las futuras generaciones en paz. El tema de violencia contra las mujeres no es un tema solo de mujeres, es un tema de hombres y mujeres, y también del Estado”, dijo.

Paola Pabón expresó también su emoción y dijo estar “muy conmovida” por encontrarse “entre mujeres tan valientes que trabajan por cambiar la vida de mujeres que llegan acá a este refugio destrozadas en todos los sentidos… eso es tener mucha fortaleza para poder continuar el trabajo de salvar vidas a las mujeres”.

“Esta es la única casa de refugio que existe en toda la provincia de Pichincha y esta es la única que funciona porque esta Fundación, es decir la sociedad civil, ha sostenido esta casa durante casi 30 años. Eso significa que hay un esfuerzo de las mujeres, un compromiso de sostener este espacio”, destacó.

En ese sentido destacó que se tomó la decisión “de firmar este convenio con mujeres que toda su vida han dedicado a salvar la vida de las mujeres”.

“Este es un comienzo para el gobierno de Pichincha, para ustedes una actividad más durante estos casi 30 años de vida, pero para nosotros reviste mucha importancia la firma de este convenio”, finalizó.

Texto y fotos: Lucila Donoso

Artículo de opinión: «Tres historias, un continente, centenas de culturas, infinita violencia»

Compartimos el artículo de opinión escrito por Iván Zahínos, coordinador de Relaciones Internacionales de Medicus Mundi Mediterránea.

Iván nos visitó durante una semana para revisar el avance de los proyectos que lleva adelante Medicus Mundi junto con la Fundación Casa de Refugio Matilde y durante su estadía estuvo en el albergue y conversó con dos mujeres que permanecen allí.

Desde la página de Medicus Mundi Mediterránea Iván nos escribe un artículo donde expresa su rabia e indignación por la violencia de género, por la situación que viven las mujeres y sus hijos y por la falta de apoyo a la labor que realizan organizaciones como la Fundación Casa de Refugio.

Medicus Mundi colabora desde hace más de 5 años con la Fundación Casa de Refugio Matilde en mantener operativo el único albergue para mujeres víctimas de violencia en Quito, entre otros proyectos.

En su artículo, Iván dice:

«En medio de las entrevistas, en un estado que mezcla la rabia, la sorpresa, la indignación y la vergüenza, recuerdo la película “El abrazo de la serpiente” y los siglos de guerra entre humanos en esta tierra, en esta nuestra América Latina. Veo las escamas de esta serpiente, como muda de piel, pero sigue siendo la misma devoradora. Hay historias de violencia personal, de agresión y dominación a la mujer, hay una historia de violencia colectiva. Hay conflictos políticos que sobrepasan las fronteras. En ese estado, confieso, me costó seguir con las entrevistas»

«Lo que quiero contar, como protagonista de esta historia (y sí, digo protagonista con la boca bien llena a riesgo de que me vuelvan a tildar de extranjero occidental) es que al final, tiene que ser un grupo de mujeres guerreras en un entorno que las quiere devorar (la inversión social en Ecuador cae significativamente en los últimos dos años), las que no tienen miedo y arman un refugio, la Fundación Casa Matilde ya hace casi 30 años, con tan solo un 30% de apoyo del estado (cuando les cae) y la cooperación de latitudes lejana . Ellas, Cata, Elizabeth, Charito, Carmita, Jeny, Andrés, Pamela y otras son las heroínas que ofertan este oasis para que cientos de mujeres cada año tengan al menos alguna oportunidad para sobrevivir y construir un nuevo proyecto de vida. ¿Dónde están los gobiernos? Pasan de refilón y llaman cuando hay posibilidad de hacerse la foto para inaugurar algo… ¿Dónde están las grandes agencias de la ayuda? A parte de excelentes diagnosticadores, poca cosa más… Y sobre todo, ¿dónde está el capital privado en este drama? No he visto a ningún filántropo, no he visto a ninguna Fundación bancaria…»

Lee el artículo completo aquí 👉 ARTICULO IVAN ZAHINOS DESDE QUITO

Albergues Humanos: para manejar emergencias

ALBERGUES HUMANOS, Una propuesta para manejar albergues de emergencia, es una de las publicaciones de la Fundación Casa de Refugio Matilde

*Se publicó en julio del 2001 para rescatar las experiencias vividas en la fundación cuando acogió en 1999 y 2000 a familias evacuadas por los deslaves ocurridos en el centro de Quito y también de Lloa, población cercana al volcán Pichincha que debió evacuar debido al riesgo de erupción. 

*El documento propone y aporta, a partir de estas dos experiencias, las bases principales para manejar albergues de emergencia, de albergues humanos, es decir albergues donde todo gire alrededor de las personas. 

*Además muestra historias, testimonios de quienes debieron ser evacuados, del equipo que apoyó en el albergue, en una narración sencilla y de fácil comprensión.

El Ecuador, como se dice en la presentación escrita por Rosario Gómez Santos, directora ejecutiva en ese momento de la Fundación Casa de Refugio Matilde, «es un país donde ocurren desastres con frecuencia. En los últimos años, por su ubicación geográfica y sus condiciones naturales, hemos vivida muchas emergencias» y esta realidad no ha cambiado desde que se publicó el libro en el 2001, por lo que nos parece importante el aporte del mismo para el manejo de albergues en momentos de emergencias.

Compartimos a continuación las principales propuestas y preguntas que se hacen en este documento para casos de atención en emergencias:

«Luego de la destrucción de sus hogares, ellos también traen sus costales, maletas y su tristeza» (p. 23)

PROPUESTAS: (página 15: del capítulo Cortes hacia lo incierto)

*La gente que atiende una emergencia debe tomar en cuenta lo imprevisto, lo sorpresivo, lo nuevo de cada crisis. Saber que la normalidad se truncó y que en estos momentos extra cotidiano todo funciona de otra manera.

*En un desastre se reduce la capacidad de pensar. Por ello, el equipo que se encargue del funcionamiento de un albergue, debe afinar su capacidad de actuar intuitivamente.

*El equipo que trabaja con lo imprevisto, debe ser flexible, estar dispuesto a alterar el rumbo, estar sensible a los cambios y a los sentimientos propios y de los albergados.

PREGUNTAS:

¿cómo atender a personas en estado de crisis?

¿Cómo prepararse, en la normalidad, para funcionar en etapas anormales?

¿Hasta dónde llega una emergencia? Aún siendo lo más importante, ¿es solo para salvar vidas?

PROPUESTAS: (página 33 al final del capítulo 1 «El refugio un solo impulso» )

*La emergencia no termina con el resguardo de las vidas porque las secuelas del desastre continúan dentro de los refugios.

*Un albergue debe brindar las facilidades para que las necesidades más básicas y cotidianas se cumplan. Estas actividades son importantes por los sentimientos que las acompañan.

*Los alimentos deben prepararse en el mismo albergue. Esto ayuda a los albergados a nutrirse de comida y de afecto. Cocinas también reafirma los lazos solidarios.

PREGUNTAS:

¿El refugio debe contentarse con atender las necesidades básicas de comida y alojamiento? ¿Esto es suficiente para atenuar la emergencia?

¿Cómo el equipo puede contribuir a que los evacuados den un paso más en su recuperación?

¿Cualquier institución está preparada para entrar en emergencia sin que peligre su personal y su misma existencia?

PROPUESTAS . (página 42 Capítulo «El albergue recrea un hogar»)

*El objetivo de un albergue debería ser ayuda a atenuar la crisis a los evacuados para que ellos vuelvan, con su propio esfuerzo y hasta donde sea posible, a la normalidad»

*Para ello, un albergue debe ofrecer un ambiente de respeto, tolerancia y aceptación. Solo en una atmósfera así se puede procesar la emergencia. Más que un refugio, debe ser un hogar temporal.

*El equipo de un albergue debe permitir el desahogo emocional de los afectados. Por tanto, un refugio no solo es la infraestructura física; el personal es fundamental para permitir la evacuación y la continencia.

PREGUNTAS:

¿Pueden los albergados superar completamente su crisis en el mismo albergue? ¿Salir del refugio equivale a salir de la emergencia?

¿La estadía en un albergue difiera entre grupos de distinta composición? ¿en qué aspectos varía?

¿Cualquier grupo puede llegar a la etapa de elaboración de la emergencia?

PROPUESTAS: (página 50) Lloa y deslaves: dos casos opuestos)

*Un albergue debe tomar en cuenta las características específicas de los grupos humanos a los que atiende y el momento de la emergencia que vive. Se debe tratar de conocer la composición de los albergados.

*En especial se debe averiguar si ellos conforman un grupo o no, ya que el equipo ampliado de un albergue está conformado por los mismos evacuados.

*El albergue debe tratar a cada emergencia como un evento nuevo y atender diferencialmente.

PREGUNTAS:

¿La experiencia del albergue se agota con lo sucedido entre los evacuados y el equipo? ¿Existen más actores que intervienen en el evento?

¿Luego de la salida del albergue ¿los albergados deberían seguir participando de algún tipo de terapia?

¿La composición de los grupos, determina diferentes tipos de acciones para edades o sexos distintos? ¿Cómo interfiere el hecho de que en las dos emergencias la mayoría eran niños y niñas, jóvenes de ambos sexos?

PROPUESTA: (capítulo 58: Lo externo gravita en lo interno)

*Una idea fundamental para el albergue es hacer que las ayudas externas se adapten al funcionamiento interno del albergue y no al revés.

*En un refugio de emergencias, debe existir una coordinación con las instituciones de apoyo externo y se debe establecer un mejor sistema de información para saber qué tipo de ayuda se requiere.

*Un flujo tan intenso de personas requiere que el albergue posea un espacio físico adecuado para su atención.

PREGUNTAS:

¿Cómo se puede coordinar mejor al personal de apoyo que llega al albergue? ¿Existe un criterio para discriminar y organizar mejor esta ayuda externa?

¿Cómo encaminar o encausar los distintos tipos de ayudas, con diversos criterios de lo que se debe hacer, en el principal objetivo del albergue?

¿Qué se puede hacer en el refugio con las contribuciones que no tienen que ver con la convivencia en su interior?

ALBERGUES HUMANOS (ficha)

Quito, julio 2001
Edición y textos: Patricio Rivas Mariño
Diseño y diagramación: Luis Argüello
Impresión: Imprefepp

Las voces de las mujeres sobrevivientes de la violencia

Las voces de las mujeres sobrevivientes de la violencia de género: 

¿Qué es ser mujer para ti? ¿Cómo te sentías en esa relación de violencia?

Estos mensajes los escribieron mujeres atendidas en la Fundación Casa de Refugio Matilde como parte del Plan de Información, Educación y Comunicación 2016 del proyecto ejecutado con Medicus Mundi Mediterrània con el financiamiento de la Cooperació. Generalitat de Catalunya

Boletín lideresas del Sur de Quito

En mayo de 2019, se publicó el Boletín del grupo de Lideresas del Sur de Quito: «La Voz de las Lideresas del Sur de Quito» con el apoyo de la Fundación Casa de Refugio Matilde y Medicus Mundi Mediterrània y el financiamiento de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y Gobierno de Cataluña.

Este boletín contiene información sobre la violencia que sufren las mujeres en el sur de Quito y propuestas prácticas sobre qué hacer en casos de violencia de género (VG).
Es el resultado de un proceso de capacitación teórica y práctica, en el
2018, sobre la violencia de género, la forma de prevenirla y atenderla
bajo la responsabilidad de la Fundación Casa de Refugio Matilde
(FCRM).

Este documento cuenta con un cuadro de instituciones de las zonas Eloy Alfaro y Quitumbe del Sur de Quito donde las mujeres pueden acudir a pedir ayuda si están viviendo violencia.

Las lideresas del Sur de Quito son un grupo de mujeres de diversas organizaciones y agrupaciones barriales mixtas. Varias de ellas participaron en la Veeduría Ciudadana a los fondos municipales destinado al problema de la Violencia de Género (2008-2010).

DESCARGA EL BOLETIN LA VOZ DE LAS LIDERESAS DEL SUR DE QUITO AQUI