«Luchar juntas y construir respuestas colectivas»: Conversatorio por el Día de la No Violencia contra la Mujer

El viernes 23 de noviembre la Fundación Casa de Refugio Matilde junto con la Red de Atención y Prevención del a Violencia Intrafamiliar (Rap Vif Sur) organizó un conversatorio denominado “Las Luchas Feministas frente al recrudecimiento de la violencia machista”.

El conversatorio se realizó en el mismo sur de Quito, en la Plataforma de Desarrollo Social en la zona de Quitumbe y contó con la participación de cerca de 80 personas, entre ellas lideresas del sur de Quito, miembros del personal del Hospital Enrique Garcés, de la Maternidad Luz Elena Arismendi, delegados y delegadas de las instituciones que forman parte de la Red Rap Vif.

Expusieron en la charla: Cristina Burneo, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar; Natalia Sierra, docente de la facultad de Sociología de la Universidad Católica del Ecuador; Carla Sánchez, miembro del movimiento Vivas Nos Queremos y Francisco Hurtado, defensor y activista de los Derechos Humanos.

¿Por qué en el Sur de Quito? Para la Fundación Casa de Refugio Matilde fue importante generar este conversatorio en Quitumbe, una de las zonas con el mayor índice de violencia de género y de femicidios en Quito y todo el Ecuador.

El conversatorio resultó ser un espacio donde las y los expositores destacaron la importancia de que las mujeres estemos unidas frente al recrudecimiento de la violencia machista y de seguir en la lucha para que “el ser mujer no sea una tragedia en nuestra sociedad”, como expresó Natalia Sierra quien narró su testimonio como sobreviviente de violencia de género.

Pero también fue un espacio de esperanza, como lo dijo Andrea Tamayo, de la Fundación Casa de Refugio Matilde, al inicio del evento: “Este debate lo hemos propuesto frente al hecho de que la violencia machista se ha ido recrudeciendo, pero al mismo tiempo, también porque hay mucha esperanza en el sentido de que las mujeres seguimos luchando juntas”.

María Augusta Villa Viera de Surkuna, moderadora del panel, expresó que el feminismo es una crítica a la modernidad: «consideramos que la lucha feminista es el empoderamiento de las mujeres, es un deseo de transformar la realidad, por tanto las mujeres tenemos que alzar nuestra voz». 

Cristina Burneo inició su exposición: “Ya no está en debate que nos está matando todo el tiempo, que nuestras vidas están en peligro, que nuestra vidas están precarizadas, es algo que no está en debate, es algo que sucede permanentemente”.

Pero dijo que lo sí está en discusión es: “cómo podemos intervenir en nuestras condiciones de vida” y lanzó la propuesta: “si cada vez sabemos más del tema de violencia, en realidad lo que tenemos que hacer es más que un debate, es construir respuestas colectivas de cómo intervenir en las condiciones de vida”.

“Es muy fácil decir que hay que romper con la violencia, pero a veces estamos en situaciones en que no hay cómo, no es fácil romper las cadenas de violencia. Eso se llama recrudecimiento de la violencia machista cuando una mujer piensa en que puede decirle a su pareja que se quiere divorciar y eso resulta en amenaza de muerte, eso no debería pasar en el 2018”, dijo Cristina.

Y propuso la idea de preguntarnos “si las mujeres solas podemos modificar esas condiciones que cada vez se están volviendo más violentas, y solas es difícil, y la idea es trabajar colectivamente” porque, dijo, ante un estado que no le interesa apoyar los procesos de larga duración para frenar la violencia, la alternativa es “que las mujeres nos juntemos”. “Así si podemos intervenir, cuando las mujeres nos juntamos nos vamos dando cuenta de quienes somos, cuando no nos dicen quienes hay que ser. Todas conocemos estas historias de cada una de nuestras familias, nos damos cuenta de las violencias que hemos vivido y cómo podemos ir saliendo de eso”.

En ese sentido dijo que nos preguntemos “cómo amamos a los hombres en nuestras familias, porque la violencia tiene que ver con cómo estamos amando… son preguntas para ir trabajando en nuestros procesos, porque se cruzan nuestros afectos, de nuestras situaciones migratorias, si nos hemos desplazado, si tenemos empeeo, si somos económicamente dependientes”.

Terminó con la propuesta de pensar “cómo nos hacemos preguntas de colectivo que nos permitan pensar en cómo intervenir en nuestras propias vidas y no estar a merced del recrudecimiento de las formas de violencia machista”.

Francisco Hurtado, activista y defensor de los Derechos Humanos, expresó desde su posición de hombre: “nosotros como agentes que reproducimos esa violencia sea porque la ejercemos de manera violenta o porque nos volvemos cómplices, intelectualmente la empezamos a justificar con nuestra historia personal y los procesos violentos que vivimos desde cuando éramos niños, pero precisamente cuando nos empezamos a quedar en ese lugar y no nos preguntamos y qué hacemos frente a eso, es difícil salirnos naturalizarnos como seres violentos como hombres”.

“Nosotros tenemos agencia de cambio, si yo me quedara en el lugar de la violencia que mi padre ejerció contra mí, para explicar por qué yo respondo de ese modo, no estoy llevando a nada, no estamos dando una respuesta a ese recrudecimiento de la violencia, sino de todo lo contrario, en efecto somos capaces de empezar a dar pasos para intentar contener aquello que hemos reproducido desde pequeños y que luego sostenemos de maneras conscientes en contra de las mujeres”.

Así, dijo que “es fácil salir y decir el discurso que estoy diciendo y luego salir y hacer otra cosa. Creo que eso es lo más complejo que está sucediendo en estos momentos que podemos dar discursos bonitos y luego somos las personas violentas que ustedes están combatiendo”.

Natalia Sierra, docente de sociología, dejó de lado el discurso académico y narró su propia experiencia de vida como sobreviviente o sujeto de violencia de género y expresó un mensaje de fuerza y esperanza para las mujeres. “No voy a hablar desde la Universidad, estoy convenida que el primer paso para tratar de frenar esta violencia es el reconocimiento que una ha sido violentada y no desde el abstracto nosotros somos violentadas”.

Aquí su testimonio en primera persona:
“Soy nieta de una mujer que fue empelada doméstica, en alguna de las casas de las familias ricas de Quito donde botaban la leche que sobraba y en la noche ella se escondía para recoger esa leche para llevarle a mi papá porque no le dejaban llevarse la leche que sobraba y recogía también las cáscaras de las frutas para llevarse a su casa. Luego ella entró a trabajar en la fábrica La internacional, para ella fue un logro pasar de ser de ser empleada a ser obrera, pero terminó enferma de los riñones, porque no podría ir al baño. Fue una madre soltera, sola crió a sus tres hijos. Esa es mi abuela.
Mi madre era una campesina, del Oriente, salió a educarse a Quito, cuando llegó acá encontró una ciudad hostil, tuvo tres hijos. Yo soy la menor y cuando yo tenía 4 años, mi padre se fue, porque los padres se divorcian de los hijos, entonces se fue y le dejó a mi madre a cargo de los tres, con un sueldo de una profesora de escuela. Pero nos crió, como mi abuela crió a sus hijos, con ese sacrificio que la mujer está obligada a hacer.
Ella siempre nos decía que lo único que uno no puede dejar pasar es la injusticia. Y nos criamos así. Por eso mi hermana mayor entró a tratar, no sé si equivocada o no, entró a tratar de cambiar las injusticias de un sistema patriarcal, capitalista y el estado la asesinó cuando tenía 22 años. Eso generó un drama para mi madre, la asesinaron a ella y a su esposo y mi madre se hizo cargo de un niño que dejaron.
En ese proceso fui creciendo. También fui violentada por el Estado con las persecuciones a la familia. También fui golpeada por mi primera pareja, a los 20 años, no solo era una violencia emocional, psicológica que ya era bastante, sino también violencia física. Las mujeres que hemos sido golpeadas sabemos cómo es eso. También fui abusada sexualmente y seguí.
Y además de otras cosas, abusos emocionales, las parejas nos ponen en el filo de la inseguridad emocional para poder manipularnos, que nos chantajean con el tema económico, con el tema social y uno sigue y más cuando uno tiene hijos.
Luego como tuve una hija y esta sociedad es de hombres, viví la angustia de que si sale, qué le irá a pasar, que capaz que la violan, que la matan… porque las personas te dicen qué bueno que ha salido varón… pero no es bueno porque sea varón sino porque en una sociedad machista las mujeres siempre estamos vulneralizadas. Entonces tenía que llevarla, salir a verla, todo el tiempo sufrir por la hija.
Así llegué ahora, tengo 50 años y descubrí algo que es lo que quiero compartir con ustedes, siempre he estado ligada a la lucha sociales: cuando se dice que se ha recrudecido la violencia, luego que una viene de mujeres que nos han sostenido, cuando he vivido la violencia que es herencia, la violencia que sufrió mi abuela, mi madre… me doy cuenta que no estuve sola , porque hay una red: logré salir adelante, no estoy hecha pedazos, no me volví alcohólica, no caí en las drogas y todo por una razón, que es que siempre que a pesar de todo lo que me pasó, no me quitaron nada a mí como dignidad, nada. Porque a veces nos revictimizamos porque asumimos que ya no somos algo, si nos pegaron, si nos violaron, si nos hicieron sentir que no servíamos para ser amadas, sentir que no me quitaron nada y empecé a pensar en eso. Sentí que mi dignidad estaba intacta y sentí que está más intacta cuando lograba entender que no era yo sola, porque a veces que solo a una le pasa y te sientes tan sola y tienes vergüenza de decir, cuando comprendes que hay otras mujeres a las que les pasa, más en los sectores populares porque así es el sistema.
Entonces decidí pelear y no pelear solo con los agresores inmediatos porque sin parte de una estructura gigantesca decidí pelear contra ese sistema. Un sistema que al final se sienta sobre nosotras. Porque nosotras soportamos todos, porque en el fundamento del sistema estamos nosotras, siempre soportando todo.
Uno dice ahí está nuestra dignidad, si nosotros no soportaríamos no habría vida, no había patriarcado, porque nosotras soportamos el patriarcado, el capitalismo… siento que a veces hay una complicidad con ese sistema. Esta historia a mí me duele mucho, no hablo mucho de esto. Ahora decidí hablar porque una tiene que aprender a decir yo he sido violentada de todas las formas posibles, pero he sido violentada. Y voy a seguir peleando. No sé si logre ver una sociedad donde ser mujer no signifique, pero me moriré peleando y eso es lo que me devuelve una y otra vez la dignidad, un lugar en este mundo. Yo vine a este mundo y a pesar de todo lo que me pasó sé que tengo algo que hacer en este mudo. Y ese algo es pensar que en algún momento nacer mujer no sea una tragedia que sea una de las cosas más bellas, decir que yo he tenido una hija mujer, esto también me devolvió la dignidad.
Invitarles a cogernos las manos, no tener vergüenza de lo que nos han hecho, porque son los agresores tanto individuales como colectivos, como institucionales, los que tienen que bajar su cabeza, tener vergüenza y pedir perdón, no nosotras”.

Al finalizar, Carla Sánchez, miembro de la plataforma Vivas Nos Queremos convocó a la Marcha Nacional del siguiente día sábado 24 noviembre por el Día Internacional de la No Violencia a la Mujer.

“Vemos que lo que las violencias que vivimos no es algo individual y nos dimos cuenta que es un problema sistémico y no individual y la forma que podemos que podemos frenar esas violencias es de una forma colectiva”, ese fue el nacimiento de Vivas Nos Queremos con la convocatoria a la primera marcha en el 2016 con la idea de visibilizar “estas violencias que nos atraviesan a todas de una forma colectiva porque al mismo tiempo somos silenciadas como una forma de violencia, de manera histórica”.

En este año con la marcha se busca, dijo Karla, “visibilizar la violencia sexual, porque queremos romper el silencio, acompañarnos a quienes hemos vivido violencia sexual. Porque es una forma es darnos apoyo mutuo como siempre ha existido, hacer visible, desnaturalizar, que las sobrevivientes somos culpadas, es acompañarnos mutuamente”.

“La marcha para nosotras también tiene un objetivo muy importante de memoria de nuestra hermanas que ya no están, pero también de reparación. Que ésta reparación se da al activar colectivamente. Que juntas podamos hacer frente a lo que nos pasa a todas. Denunciamos en esta marcha la complicidad que existe del Estado y de la sociedad de estas violencias. Marchamos porque no tiene que ser así, porque el estado y la sociedad tienen que accionar de forma efectiva para prevenir la violencia”, indicó.

Además expresó que la marcha se realiza pensando en las generaciones futuras: “Creemos en una sociedad mejor para las mujeres y en que las que estamos y las que van a venir sea mejor, no tengan que pasar las violencias que pasamos las que estamos. Es importante por todos estos procesos de memoria y reparación. Es un proceso de esperanza, todas que estamos viviendo día a día estas violencias, somos personas que creemos en un mundo mejor, que tenemos mucha esperanza. Frente todo este proceso que hemos vivido históricamente el camino que es un camino que ha sido abierto por muchas mujeres antes, es lindo ver este proceso que hemos recorrido, que esta conciencia viene un poco tarde, nos caliente el corazón que las compañeras más jóvenes comienzan a tener esta conciencia”.

“Vemos que es una lucha colectiva, no individual, una lucha que colectivamente se hace más fuerte, resuena más, lo hacemos porque queremos seguridad que el día de mañana va a ser distinto para nosotras. Para que el día de mañana, las mujeres que vengan tengan una vida distinta de las que estamos ahora y las que nos precedieron”.

Texto: Lucila Donoso    Fotos: Andrés Yépez              

Las expositoras: (de dr a izq):  Moderadora: María Augusta Villa Viera de Surkuna; Cristina Burneo, Carla Sánchez, Natalia Sierra y Francisco Hurtado. 
Natalia Sierra: «Invitarles a cogernos las manos, a no tener vergüenza de lo que nos han hecho, porque son los agresores tanto individuales como colectivos,como institucionales, los que tienen que bajar su cabeza, tener vergüenza y pedir perdón, no nosotras”.
Tetimonio

Testimonio: Inma Buitrago: Cómo vivió violencia desde niña y cómo lo superó

Publicamos el testimonio de la española Inma Buitrago con el objetivo de conocer desde la propia voz de una mujer cómo se vive desde niña la violencia, las huellas que ha dejado y cómo, si se busca ayuda, se puede superar sus efectos. Además su testimonio muestra la importancia de que las mujeres tengan opciones seguras donde recibir ayuda cuando se deciden a salir del ciclo de la violencia. Ella ha escrito su historia en primera persona, quiere que se comparta con su nombre y apellido para que sepan que es un testimonio real que tal vez pueda ayudar «a dar luz a las sombras».

Testimonio: 

Me llamo Inmaculada Buitrago, tengo 45 años. En la actualidad soy mamá de una niña de 5 años, esposa y me dedico al acompañamiento para una crianza con consciencia y amor incondicional.

Vivo en España, pertenezco a una familia de 5 hermanos (dos varones y dos mujeres), yo soy la pequeña. Mi padre fue albañil y agricultor.

La experiencia de vivir violencia y maltrato en mi familia es una experiencia muy dura. Aún a veces hoy, al recordarla, la vivo con terror, con la misma mirada de aquella niña aterrorizada que fui.

Mis primeros recuerdos son de cuando yo tenía 2 años, y me recuerdo escondida debajo de una mesa, huyendo de los gritos y golpes.

Mi padre, no tenía  adicciones (alcohol, drogas, juego,…)  ni ninguna enfermedad mental. Hoy lo que veo es que simplemente era una persona muy frustrada, que no lograba el“reconocimiento” que él sentía merecer en su vida (más dinero, más tierras,… nosé) y culpaba y pagaba aquella frustración en casa. Con sus gritos, golpes…obtenía el control y poder sobre todos y todas nosotros.

Hasta aquella noche de diciembre en que nos fuimos de casa, por miedo a “no amanecer” lo que sentí siempre fue terror. Al menos así lo recuerdo.

Cualquier gasto económico (libros para la escuela, ropa…) era foco de conflicto. Mi madre compraba a escondidas. Pedía prestado dinero a mi hermano el mayor, y mis hermanas mayores (que llevaban trabajando desde muy jovencitas12-13 años) nos sustentaban económicamente porque mi padre en el último año al menos no nos daba dinero.

No puedo hablar de cómo lo vivía mi madre, ni si había reconciliación ni perdón o promesas de cambio después de los momentos de más alta violencia, yo sólo era una niña y en mi retina sólo están impresos los recuerdos de mayor angustia y miedo como cuando tuve que ir a buscar a mi hermano el mayor para que acudiese porque mi padre tenía agarrada ami madre del cuello (el delito de mi madre fue que estaba planchando camisas para su hijo). También recuerdo cuando siendo yo muy pequeña (2-3-4 años…) mipadre no me dejaba ir a dormir hasta que le diese un beso y si no me golpeaba(yo no le quería besar porque pinchaba su barba). Recuerdo muchísimos episodios en que mi padre pegaba a mis hermanas, ya jóvenes, para que se levantasen y fuesen al campo a trabajar,… recuerdo los golpes con el puño cerrado en la cabeza si no nos portábamos bien en la mesa durante la comida,…. Recuerdo el verano antes de irnos, cuando mi padre se levantó nos quitó los plomos de la luz para que no viésemos la tele porque dábamos ruido y al intervenir mis hermanas él las golpeó con una silla y mi hermano y yo tuvimos que salir a llamar por teléfono a la guardia civil (que vino pero no hizo nada, “eran temas familiares”). Desde aquel día mi madre comenzó a dormir conmigo en mi cama. Dormíamos con las puertas atrancadas con una silla por el miedo que teníamos a que entrase de noche.

Mi madre para “contenernos” como niños en nuestros ruidos o en nuestras peticiones de cosas siempre decía “ya sabes como es tu padre”. Esta frase se la he oído decir un millón de veces. Nunca habló mal de él. Sólo usaba esa frase.

Mis recuerdos están asociados al miedo, al terror. No es así la experiencia de mis hermanos que recuerdan cosas buenas. Quizá en mi caso se unió que la expresión de la violencia era ya muy continuada cuando yo nací y que yo soy PAS (Persona Altamente Sensible), es decir, que soy mucho más sensible a todos lo que ocurre así como que soy capaz de captar cosas imperceptibles para otras personas.

El 7 de Diciembre de 1984,viernes noche, mi padre levantó a mi hermano menor de la cama y ahí comenzó todo, los insultos, las amenazas,… Recuerdo muchas frases textuales de este y de otros conflictos, pero de este en particular las tengo muy claras. La tensión desde el verano se había incrementado y las amenazas eran muy muy creíbles. Así que esa noche, con lo que llevábamos puesto salimos de casa mi madre mis dos hermanas, mi hermano menor y yo camino de la casa de mi hermano mayor. Mi hermano había sido padre hacía unos meses, vivía con su familia en casa de sus suegros. Nos acogieron aquella noche. Aquella noche se puso una denuncia en la Guardia Civil y desde entonces ya no volvimos a convivir nunca más con mi padre.

Estuvimos 9 meses viviendo en casa de mi tía, la hermana de mi madre, que ella y su familia nos acogieron hasta que después de juicios concedieron a mi madre la casa y la custodia de los hijos menores (mi hermano de 15 años y yo de 11 años). Mis dos hermanas vivían en casa pero eran ya mayores de edad, ellas nos sacaron adelante con sus precarios trabajos.

Así es como salimos del ciclo de violencia, pero no del miedo, porque mi padre no dejó durante años de seguir presente. Nos buscaba en la calle, o a la salida del colegio o venía a casa a zarandear la puerta…. El miedo no cesó durante mucho tiempo.

Mi madre estuvo años sin salir de casa, a excepción de ir a la tienda de la esquina o al médico y siempre acompañada. Sólo de mayor, cerca de los 80 he conocido realmente cómo era mi madre. Siempre la víctima, sumisa,…. Cuando dentro de ella había una mujer fuerte, decidida, con carácter,…. Supongo que tantos años de violencia la habían machacado.

Ahora tengo, como decía 45 años,y soy madre. Todo esto me ha afectado y mucho, mucho en mis relaciones y en la relación con mi hija.

Desde muy joven en mi cabeza resonaba una pregunta ¿Cómo me iba a querer alguien si mi padre no me había querido? Mis relaciones siempre fueron con parejas de hombres tiernos, amables,colaboradores,… y en cierto modo, con menos iniciativa que yo. Rehuí  hombres fuertes, muy masculinos o dominantes por miedo a que fuesen violentos. Yo siempre fui la fuerte y la de la iniciativa en la pareja.

Odiaba y renegaba de mi padre hasta el punto que cuando me supe embarazada de mi hija inicié los trámites para cambiar el orden de mis apellidos y así no darle su apellido a mi hija.

Sí, antes me llamaba Inmaculada Navarro Buitrago, y ahora soy Inmaculada Buitrago. De esta forma eludí darle a mi hija el apellido de su abuelo, y lleva el de su abuela, mi madre. Sólo sentía rechazo hacía él, hacia la sangre de él que corría por mis venas.

Cuando nació mi hija mi mundo cambió y cuando ella con 15 meses comenzó con sus NOes y a mostrar su identidad separada ya de la mía, le grité. Su cara de susto fue un duro golpe para mí.Nunca creí que yo fuese quien llevaría los gritos, la violencia, a mi hogar.Esto yo no lo quería para mi hija ni para mí ni mi familia. Me puse en movimiento, a buscar información, formación…. Realicé formación sobre crianza respetuosa pero…. Cuando yo no estaba bien los patrones de los gritos saltaban. Así descubrí el coaching estratégico y… comencé a comprender los patrones emocionales y de comportamiento y …. Puede comenzar a responsabilizarme de mi vida, dejar de contarme historias de por qués y a comenzar a ser la persona que realmente necesitaba para mi vida y la de mi familia. Fue un camino largo, aún sigo en proceso y creo que lo estaré todo la vida,… pero ahora este camino lo transito acompañando a madres a gestionar sus emociones para poder ofrecer lo mejor de ellas a sus hijos e hijas.

En estos 2-3 últimos años,durante este proceso he podido comprender a mi padre, no justificarle, si no comprender que lo que nos hizo no tenía nada que ver con amarnos o no,simplemente tenía que ver con cubrir sus necesidades emocionales de control, importancia, pertenencia…. Que no supo encontrar estrategias constructivas para ello, simplemente cogió el camino que conocía, que había aprendido a su vez de su padre. Esta comprensión me liberó del odio que sentí hacia él durante años.Sentí el perdón en mi corazón. Pude y puedo mirarle con compasión.

El año pasado, tras un evento de formación de alto impacto logré dar otro paso, pedir perdón a mi madre y hermanos por mis comportamientos hacia ellos, por culparles, por reprocharles,…y darles las gracias por haber estado siempre ahí para mí. A mi madre en particular pude darle gracias por darme la vida, siempre le había dicho que yo no le había pedido venir a este mundo… Para mí fue de una gran liberación poder darle las gracias por mi vida, por quererme, porque ahora sí sabía que me había amado, a su manera, aunque no fuese como yo la necesitaba.

Toda esta liberación de cargas emocionales me han permitido dejar de mirar hacia atrás, hacia otro lado y poder mirar totalmente de frente a mi pareja, a mi hija…. Para atenderles en sus necesidades emocionales como ellos necesitan, merecen y yo quiero hacerlo. Por fin soy responsable absoluta de mi vida y ya no hay culpables de nada. Mi historia deja de ser una justificación para ser el motor de aquello que soy y quiero ser.

Por tanto, todo lo que he vivido,es perfecto para mi aprendizaje, para ser más esencia, más amor y menos ego. Lo doy todo por bueno, porque me ha servido para llegar hasta aquí. Para valorar que lo único y realmente importante es el amor.

“Lo importante no es lo que  te pasa, si no lo que haces con lo que te pasa”

Inma Buitrago

“El trabajo con Casa Matilde es un modelo para otros países”: Lidia Serra, coordinadora de los proyectos contra la violencia de género en el sur de Quito de la Fundación Refugio Casa Matilde y Medicusmundi Mediterrània.

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LIDIA SERRA: Formada en Ciencias de la Educación, especializada en derechos humanos y acción social orientada a la transformación de las inequidades. En los últimos diez años ha coordinado proyectos de desarrollo en Bolivia, Perú y Ecuador, vinculados al acceso a la educación y la participación social.

Desde 2015 la Fundación Casa de Refugio Matilde y Medicusmundi Mediterrània trabajan juntas en la prevención y atención de la violencia de género en el Sur de Quito.

MMmed (por aquel entonces Medicus Mundi Catalunya), empezó en Ecuador trabajando en Guaranda, provincia de Bolívar, en 2012, con un proyecto de prevención de la violencia y promoción de los derechos sexuales y reproductivos, ejecutado con el Foro Provincial de la Mujer de Bolívar. También, junto con otras ONGD catalanas y ecuatorianas, participó en el Programa Alianzas para Bolívar, de promoción del desarrollo local de familias campesinas.

¿El trabajo en Quito cuándo se inició?  ¿Por qué se ha trabajado en el tema de salud, vinculado a derechos sexuales y reproductivos y el tema de violencia de género?

En Quito MMmed empezó en 2015. Se identificó a la Fundación Casa de Refugio Matilde como posible aliado de trabajo y, como aliados estratégicos, a la sala de primera acogida del Hospital Enrique Garcés y la Red de Prevención de la Violencia Intrafamiliar en el sur de Quito, la RAPVIFSUR. Se quería mejorar la capacidad de los profesionales de la salud para atender los casos de violencia y garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres del sur de Quito. Viendo la complejidad de la problemática de la Violencia, se identificaron nuevos proyectos centrados en la atención y la prevención de la violencia contra las mujeres.

¿Cómo dirías que ha sido el trabajo en este tiempo con la Fundación Casa de Refugio Matilde?

Todo el equipo, tanto de Mmmed como de la FCRM, estamos aprendiendo muchísimo con estos proyectos. Para MMmed ha sido un área de trabajo bastante nueva, y se ha convertido en un modelo que se ha replicado en otros países. Ahora se están iniciando acciones de género en Mozambique a raíz de la experiencia de Ecuador. La problemática de la violencia en el Ecuador es fuerte, pero también hay mucha experiencia, mucha calidad profesional y compromiso. Para MMmed me consta que está siendo una oportunidad muy interesante y enriquecedora, y entiendo que a la inversa también.

Entonces, han trabajado en el tema de salud, pero ligado al tema de violencia de género.

Sí, el objetivo ha sido fortalecer a la Fundación y al sistema de salud del sur de Quito, en la atención misma de los casos de violencia. Digamos que esas son las dos grandes áreas que tiene el trabajo de MMmed en Quito: derechos sexuales y reproductivos y violencia de género.

¿Y en cuanto a la violencia de género, en qué aspecto se han enfocado los proyectos?

En la prevención y en mejorar la atención a las víctimas. Es decir, en superar patrones que reproducen violencia, trabajando con adolescentes en procesos educativos y de comunicación. Por otro lado, mejorar los servicios que ofrecen el sistema de salud y el resto de instituciones que trabajan en violencia en el sur de Quito, como la Red contra la Violencia Intrafamiliar (Rap Vif Sur). Se trata de mejorar las capacidades de los profesionales, los mecanismos de coordinación y los instrumentos de derivación de casos entre las instituciones, para que la atención sea más integral y que las mujeres víctimas de violencia no pasen de institución en institución, y se sientan mejor atendidas.

Entonces, puedes decir que en cierta medida se ha encontrado un nicho de trabajo. ¿Se siguen encontrando muchos más espacios en donde trabajar y temas para abordar?

Sí. Tiras de un hilo y te aparecen un montón de necesidades más. La complejidad de la violencia conlleva que no puedas ir rápido, para profundizar tienes que atender todo lo que va surgiendo. Por ejemplo, de repente vimos que no hay datos específicos sobre Violencia y de ahí salió la necesidad de una investigación que hemos incorporado este año. Lo que siempre cuidamos mucho es que queden capacidades instaladas en las instituciones públicas y privadas para que puedan garantizar una atención de calidad a futuro, sin necesidad de la cooperación internacional.

¿Eso es lo que se busca, un proceso que no genere dependencia sino autonomía en las instituciones?

Exactamente. Incluso, en los procesos de comunicación, no hacemos directamente los materiales, sino que hacemos procesos de reflexión conjunta, por ejemplo sobre qué material es más necesario publicar para que luego tenga un mayor impacto. No buscamos imprimir un bolso con el logo y punto. Sino que el proceso mismo de crear los materiales sea un proceso de reflexión institucional junto con la población.

¿La idea sería que los actores se apropien y lo incorporen a su trabajo?

Eso es. Todo parte de la sensibilización. Eso es algo que Casa Matilde también defiende: la importancia de cambiar la mentalidad de los profesionales de las instituciones para que realmente esas personas se vuelvan sensibles al tema de la violencia de género y no sólo participen de la actividad fríamente. Cuando se hacen formaciones, por ejemplo, no buscamos solo una transmisión de conocimientos, sino unos espacios vivenciales de reflexión profunda, que en muchos casos suponen superar bloqueos personales.

Ahora coordinas el proyecto “Por una vida libre de violencia en el Sur de Quito”. ¿Cuáles son las líneas de trabajo y qué se busca?    

Este proyecto es la tercera fase de lo que venimos trabajando en Quito MMmed y la Fundación y tiene tres líneas de trabajo: una de comunicación, otra de formación y sensibilización del personal de salud y las lideresas de los barrios, y otra de investigación.

¿En comunicación cuál es el objetivo principal?

En el primer proyecto empezamos con la sensibilización con jóvenes y así vimos la motivación que tienen en temas comunicacionales. Podemos decir que las dos primeras fases se centraron en que los jóvenes desarrollasen materiales de comunicación. Y en esta tercera fase queremos hacer más énfasis en la difusión de los materiales y, con la experiencia de los dos años anteriores, ayudar a instituciones del sur de Quito a diseñar su propia línea comunicacional y/o de sensibilización. La idea es ayudarles a reflexionar sobre si los materiales están siendo útiles o no, y pensar juntas cómo podemos contribuir a que se haga algún nuevo material con mucho más sentido y pertinencia para las mujeres que sufren violencia.

¿En el tema de formación y sensibilización a profesionales?

Esto ya se abordó en las fases anteriores, con capacitaciones a profesionales de la salud y la educación, tanto de colegios como de centros de salud y del Hospital Enrique Garcés, en temas de violencia, de atención a las víctimas y de garantía de los derechos sexuales y reproductivos. Nos dimos cuenta que hay mucha necesidad de formación y que tiene que ser un proceso constante en la vida del profesional. Vimos que todavía hay mucha debilidad en el conocimiento de la norma técnica de atención emitida por el MSP. También entendemos que es difícil la asistencia a talleres por la falta de tiempo, pero en estos años, se ha contribuido a articular la red de salud y descentralizar los casos que recibe el hospital desde los centros de salud de los barrios. Así surgió la idea de hacer un pequeño comité con personas del hospital y de algunos centros de salud que estén ya más sensibilizadas en la materia, y mejorar la atención en alianza entre ellas. Crear una especie de red donde se apoyen mutuamente y donde se puedan derivar casos de violencia una manera más rápida y efectiva.

¿Cuál sería el objetivo de la formación con las lideresas barriales? 

Un componente que nos habíamos descuidado en otros años es el trabajo con las mujeres directamente en los barrios. Esto surge al detectar que se desconoce realmente qué está pasando en el sur de Quito en cuanto a violencia. A partir de ese desconocimiento hemos querido trabajar directamente con las lideresas para reflexionar con ellas, conocer como ellas viven la violencia en los barrios y fortalecer su capacidad de atención e incidencia.

¿Por esa falta de datos se ha buscado entonces incluir un eje de investigación?

Sí, por eso mismo. Buscamos que nos dé luces, más académicas, sobre qué factores afectan y están afectando en el sur de Quito en cuanto a la violencia de género. Qué dinámicas, qué patrones, qué sistemas sociales están contribuyendo a que se reproduzca el patrón de la violencia. Este año hemos centrado la investigación en las mujeres que sufren doble discriminación: que viven violencia y además están en situación de movilidad humana, mujeres en situación de refugio, mujeres migrantes de europa y de otros países de la región andina.

¿A futuro, qué planes tienen, qué están pensando trabajar o continuar trabajando con el tema de la violencia vinculado a salud en el sur de Quito?

Todos estos años hemos visto que uno de los factores que hace que las mujeres a veces no logren salir del círculo de la violencia es la falta de recursos propios. La dependencia económica del agresor. Estamos identificando una línea de trabajo basada en la sostenibilidad económica de las mujeres, con un nuevo proyecto de formación ocupacional y oportunidad económica para mujeres que están sufriendo violencia. Buscando alianzas con empresas para que ocupen a las mujeres o que la misma Fundación Casa Matilde cree una línea productiva, económica, para que esas mujeres se empleen ahí.  Este sería nuestro gran reto en un futuro próximo.

Entrevista realizada por Lucila Donoso

Periodista – comunicadora, colaboradora de la Fundación Casa Refugio Matilde y medicusmundi mediterrània

Por una Vida Libre de Violencia en el Sur de Quito.

Desde diciembre del 2017 la Fundación Casa de Refugio Matilde junto con la organización Medicus Mundi Mediterránea y con el apoyo de la Cooperación Catalana lleva a cabo el proyecto: “Por una vida libre de violencia de género en el sur de Quito, Ecuador» como continuidad de los anteriores, profundizando en la incidencia pública, la prevención y la sensibilización de los derechos sexuales y reproductivos y la violencia basada en género, a la población y las entidades de la zona sur de Quito.

El proyecto “Por una vida libre de violencia de género en el sur de Quito, Ecuador” plantea una intervención integral en la Zona Sur de Quito que incida en las causas y ejes que limitan el ejercicio del derecho a una vida libre de violencia y a los derechos de Salud Sexual y Reproductiva, trabajando con los diferentes actores involucrados en su garantía y ejercicio, por medio de varios Resultados:

1. Aumentar la participación de lideresas de barrio en los procesos de vigilancia social sobre el cumplimiento de normas y procedimientos legales de atención y prevención en violencia de género en diversos espacios de participación de la mujer en Ecuador.

2. Aumentar la coordinación entre los diversos actores que realizan atención de casos de violencia de género en el sur de Quito incorporando espacios de reflexión conjunta y análisis de la ruta de derivación de casos de VG hacia a una atención más integral.

3. Dar a conocer el sistema de protección existente a entidades del sur de Quito: Hospital Enrique Garcés del sur, Maternidad Nueva Aurora y Centros de salud del sur de Quito, y sensibilizarles ante de la problemática de violencia de género para lograr atenciones más integrales, con enfoque de derechos humanos y género.

4. Generar mayor conocimiento sobre la realidad de la violencia de género en el sur de Quito, sus causas y variables, que orientan posibles políticas y programas municipales de prevención.

5. Generar mensajes y materiales informativos accesibles a la población del sur de Quito sobre qué hacer y en qué instituciones dirigirse ante una situación de violencia de género con garantías de recibir una atención de calidad, con enfoque de derechos humanos y género.

Compartimos aquí algunas fotografías de los avances de este proyecto:

Más información: Proyecto Por una Vida Libre de Violencia

 

Artículos de la nueva ley para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres en Ecuador

Destacamos aquí algunos de los artículos de la Nueva Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres

Derecho a recibir protección

Derecho a recibir protección y atención integral a través de servicios adecuados de manera inmediata y gratuita para la víctima y sus dependientes con cobertura suficientes, accesible y de calidad.

(artículo 9, numeral 8 de Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres)

 

Derecho a auxilio inmediato

Las mujeres, niñas, adolescentes, jóvenes, adultas, adultas mayores, en toda su diversidad tienen derecho al auxilio inmediato de la fuerza pública en el momento que las víctimas lo soliciten

(artículo 9, numeral 15 de Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres)

 

El maltrato psicológico también es violencia

Si alguien te insulta, te descalifica, te menosprecia, te degrada, te controla, te dice “tonta” “estúpida”. La manipulación emocional, el control, el acoso, el envío de mensajes electrónicos dirigidos a perseguir, intimidas, chantajear y vigilarte son violencia psicológica.

(artículo 10, numeral b de Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres)

 

Violencia física, psicológica, sexual

La violencia se puede expresar durante el ciclo de la violencia con golpes, con manipulación psicológica, con control acoso y también con violencia sexual.

(artículo 10 de la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres)

 

La violencia ocurre en la casa, en la escuela, en el trabajo

La violencia contra las mujeres pueden ocurrir en varios lugares como en la casa o ámbito doméstico (por la pareja, hermanos, parientes), en el contexto educativo, en el trabajo, en el ámbito deportivo, en las cárceles, en las instituciones de salud.

(artículo 11, Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres)

Descargar toda la ley aquí

 

Busca ayuda, sal del ciclo de la violencia

Todas las personas tenemos derecho a vivir una vida libre de violencia, que nuestro cuerpo, nuestra libertad y tranquilidad, así como nuestra vida, sean respetados.

RESPONDE A ESTAS PREGUNTAS:

1. ¿Tu pareja te cela, no te permite salir sola, tener amigos o amigas,o vestir como quieres y tu lo permites para evitar peleas?

2. ¿Tu pareja se enoja, te grita, insulta y descalifica en privado o en público y luego se arrepiente, pero no cambia?

3. ¿Has pensado en separarte, pero tu pareja te amenaza con quitarte a tus hijos dejarte sin dinero o sacarte de la casa si te vas de su lado?

4. ¿Tu pareja te empuja, forcejea, jalonea, o golpea por cualquier pretexto, se arrepiente, te promete que cambiará pero luego de un tiempo vuelve a hacerlo?

5. ¿Tu pareja se irrita fácilmente, te agrede con mayor frecuencia cada vez, incluso te amenaza de muerte y tu no lo dejas por miedo?

6. ¿Tu pareja cree que tienes una relación sentimental con otra persona, y cree que tu cuerpo y tu vida le pertenece solo a él?

Si has respondido SI a una de las preguntas entre la 1 y 3, toma acciones para salir del ciclo de la violencia. Fortalece tus relaciones familiares y de amistad propias, mantente alerta, pide ayuda a un psicólogo o trabajador social o médico de confianza. No te confíes, recuerda que la violencia es progresiva.

Si has respondido SI a una de las preguntas entre la 4 y 6, ¡CUIDADO! está en alto riesgo tu vida y tu integridad. Busca ayuda ya.  Habla con tus familiares, vecinos, amigos. Busca ayuda en la policía, en las unidades judiciales, en la fiscalía. En la Casa Matilde ofrecemos ayuda gratuita en el Centro de Atención Integral. Llama al teléfono 2234734

Fuente: Folleto «Pon atención a las marcas de violencia que pueden ser las últimas», Onu Mujeres, Acnur, Consejo de la Judicatura.

 

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Nuestro libro verde

 

En noviembre de 1997 publicamos nuestro libro «Un lugar para pensar en mi, en ti y en nosotras», que sistematiza la experiencia de los seis primeros años de experiencia de lo  que en ese tiempo se llamaba solamente la Casa de Refugio para Mujeres y Menores.

En este libro, que ahora llamamos «el libro verde» logramos plasmar la metodología de trabajo en la Casa de Refugio, pero también cómo fueron sus inicios y los resultados e interrogantes del trabajo relacionado con la violencia de género.

El libro está dividido en tres etapas: la primera de conformación de la Casa de Refugio; la segunda de transición y la tercera de fortalecimiento y elaboración. Al final se incluyen aspectos relacionados con el equipo y sus acciones, resultados e interrogantes y conclusiones.

Esta publicación de 270 páginas, como se explica en la introducción «es una parte del compromiso asumido en términos institucionales y personales para contribuir al conocimiento de la violencia y encontrar caminos que nos lleven a mejorar las maneras de intervenir el problema».

Es un libro que, está más alejado de ser una guía metodológica y está más cerca de ser una publicación que invita a la reflexión, que plantea preguntas a partir del trabajo con el tema de violencia y que deja abierta la posibilidad de varias respuestas.

«Exponemos los supuestos sobre los que se fundamentó el trabajo, con el ánimo de generar crítica y reflexión, distanciándonos de la repetición dogmática, que cierra la posibilidad de búsqueda y de diálogo». (pág 20)

«Hemos tenido mucho cuidado en no ideologizar los aportes ni las reflexiones que hacemos acerca del problema. Hemos evitado, asimismo, teorizar por teorizar, buscando, más bien, rescatar la práctica cotidiana y, a partir de ella, extraer ciertas conclusiones». (pág 22)

En la primera parte se trata de la Conformación entre 1990 y 1992 del servicio de albergue, la constitución del equipo inicial y su dinámica, la formulación de la primera propuesta metodológica de intervención en el problema de la violencia y la experiencia con las mujeres atendidas en esa etapa.

La segunda etapa, entre 1992 y 1994, que se denomina de Transición, se caracterizó por muchos cambios. Se revisó la propuesta metodológica, se hizo hincapié en el movimiento y la dinámica interna del equipo, se plantean interrogantes conceptuales y prácticos sobre la Casa de Refugio.

En la tercera etapa (1194-1996) es la llamada de Fortalecimiento y Elaboración es el período en que se trabaja con un equipo consolidado y decidido a encontrar respuestas surgidas en la práctica. Se incorporaron nuevos elementos y se amplió la visión sobre la violencia en la relación de pareja.

Entre las conclusiones se destaca: «una parte importante de nuestra metodología fue mantener una permanente revisión de la propuesta de intervención e incluir en esta dinámica criterios de flexibilidad, respeto y tolerancia entre nosotras y con las usuarias» (p. 230).

En cuanto al trabajo en equipo se afirma: «nos parece fundamental concederse tiempo para analizar las experiencias de la práctica en su inicio y durante su desarrollo, independientemente del tipo de servicio que se ofrezca: albergue, consulta externa, orientación individual o de grupos» (p. 232).

El libro ahora ya no está disponible para la venta, pero sigue siendo un referente en el tema del tratamiento de la violencia de género, de la experiencia de albergue de mujeres. También es uno de los pilares a partir del cual seguimos en constante búsqueda y mejora de la metodología de trabajo en la actual Fundación Casa de Refugio Matilde.

Las autoras fueron: Rosario Gómez Santos, Anna Cristina Ruiz Morales y Maritza Segura.

La educadora y exministra de Educación, Elsa María Castro escribió sobre este libro:

«Retrospectiva válida de una experiencia. (Este libro) sirve para que en el país se lean y relean sus contenidos porque son las bases de una alternativa que aborda uno de los temas más complejos que enfrenta el país».

Videoclip Nada Justifica la Violencia

Compartimos el videoclip realizado en el marco del Plan de Educación y Comunicación en el que participaron chicos y chicas de SU CAMBIO POR EL CAMBIO en el sur de Quito.

Fue el resultado de un proceso de sensibilización en el que analizaron los patrones que obstaculizan el acceso equitativo a la salud sexual y reproductiva y a una vida libre de violencia, la letra de la canción la escribieron ellos/as mismos.

El vídeo se realizó durante el proyecto “Defensa, garantía y ejercicio de los derechos sexuales, reproductivos, y del derecho a una vida libre de violencia de las mujeres en la zona sur de Quito» a cargo de Medicus Mundi Mediterrània y la Fundación Casa de Refugio Matilde, que se ejecutó desde agosto 2016 hasta agosto 2017 y fue financiado por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo de la Generalitat de Catalunya.

El vídeo muestra frases que los mismos jóvenes compartieron y socializaron durante el proyecto. Es una muestra de cómo viven las mujeres y los hombres jóvenes la violencia de género, qué sienten, qué piensan, qué les dicen los demás jóvenes y cómo la enfrentan.

Puedes ver el vídeo aquí y te animamos a compartirlo:

«Todo empezó a ponerse feo, me gritaba y me humillaba, a veces sentía miedo. No me dejaba salir si no era con él. Las peleas eran cada vez más fuertes»

8 de marzo: ahora es el momento de la acción

En este 2018, por el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer como Fundación Casa de Refugio Matilde ratificamos nuestro compromiso por la defensa de los derechos de las mujeres, de los niños y de las niñas y de los adolescentes. Además convocamos a toda la sociedad a unirse al activismo para lograr cambios en favor de las mujeres porque AHORA ES EL MOMENTO. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se ha sumado a la celebración del 8 de marzo  a nivel mundial con una campaña bajo el lema: «Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres».

«El Día Internacional de la Mujer es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de mujeres de a pie que ha jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades», indican en la página oficial por el Día de la Mujer.

«La celebración de 2018 se suma a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres. El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambio».

 

Como Fundación Casa de Refugio Matilde destacamos que las Naciones Unidas en este día  rinda homenaje a «las activistas que  que trabajan sin descanso defendiendo los derechos de las mujeres y animando a las mujeres a que se desarrollen plenamente».

De manera específica las Naciones Unidas quiere llamar la atención sobre los derechos y el activismo de las mujeres rurales, «que constituyen más de un cuarto de la población mundial y la mayoría del 43 por ciento de las mujeres que se dedican a la agricultura en el mundo. Labran la tierra, plantan las semillas que alimentan a sus comunidades. Sin embargo, en casi todos los aspectos del desarrollo, debido a las arraigadas desigualdades y discriminación por razones de género, las mujeres rurales viven en peores condiciones que los hombres rurales o las mujeres urbanas. Las mujeres rurales y sus organizaciones tienen un enorme potencial y se están moviendo para reclamar sus derechos y mejorar sus medios de vida y su bienestar».

LA ONU HACE EL LLAMADO: «El 8 de marzo, únete a las activistas de todo el mundo, aprovecha el momento, y pon de tu parte para transformar las vidas de las mujeres allí donde se encuentren. ¡Ahora es el momento!»

HISTORIA DEL 8 DE MARZO: 

La historia más conocida y difundida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1957, también en Nueva York.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer debido la decisión de la ONU de institucionalizarlo en 1975,​ conmemora la lucha de la mujer por su participación, por que se cumplan sus derechos y en su desarrollo íntegro como persona.

La primera celebración del Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, y su conmemoración se ha venido extendiendo, desde entonces, a numerosos países.

En 1972 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 1975 Año Internacional de la Mujer​ y en 1977 ​invitó a todos los Estados a declarar, conforme a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

El 8 de marzo de 2011 se celebró el primer «Día Internacional de la Mujer de las Naciones Unidas» para ONU Mujeres, entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, creada por la Asamblea General de la ONU el 2 de julio de 2010. Así mismo da cuenta de la cronología e historia de este día.  (información adaptada de Wikipedia)

Como Fundación Casa de Refugio Matilde consideramos que es importante luchar por la situación de las mujeres en cada uno de nuestros países, en este caso en Ecuador y también en todos los países de América Latina. 

Ahora es el momento de unirnos hombres y mujeres para lograr cambios en nuestra sociedad en favor de los derechos de las mujeres. Desde los ámbitos públicos y también en el ámbito privado, en la vida cotidiana de cada una-o de nosotros. 

¿Cómo participar? 

En Ecuador puedes unirte a la serie de actividades previas al 8 de marzo que se están organizando desde la plataforma Vivas Nos Queremos que ya organizó junto con otros colectivos, varios eventos y marcha en el pasado 25 de noviembre de 2017.

Puedes ver todos los eventos, que incluyen cicleada, cines foros y otros en este enlace de Facebook: Vivas Nos Queremos Ecuador 

Y el mismo 8 de marzo puedes asistir al PARO POR EL 8 de MARZO y suspender tus actividades y participar en el CACEROLAZO en las afueras del Ministerio del Trabajo en Quito desde las 14 horas.

Aquí un vídeo de la convocatoria:

#2018M

Nosotras paramos Ecuador este 8 de marzo. Únete al cacerolazo en las afueras del Ministerio del Trabajo en #Quito desde las 14 horas. #InternacionalFeminista #2018M

Gepostet von Vivas Nos Queremos Ecuador am Montag, 26. Februar 2018

 

Hacer cambios en la vida cotidiana: 

Desde hoy mismo puedes hacer cambios desde donde te encuentres, en tu hogar, en tu lugar de trabajo, entre tu red de amistades, en tu barrio. Aquí te dejamos algunos blogs con buenas ideas:

Empezar con conocer los derechos de las mujeres: Derechos de las mujeres

7 Estrategias para fomentar la igualdad de género

LO QUE PUEDES HACER HOY POR LA IGUALDAD DE GÉNERO

10 medidas para fomentar la igualdad de género en las empresas

5 formas de promover la igualdad de género en una organización internacional