Firma de convenio con la Facultad de Psicología de la Universidad Central

En la mañana del miércoles 19 de octubre la Fundación Casa de Refugio Matilde (FCRM) suscribió un convenio de prácticas pre profesionales con la Facultad de Psicología de la Universidad Central del Ecuador (UCE).

El convenio lo firmaron Guido Albán, decano de la Facultad de Psicología y la presidenta de la Fundación Casa Matilde, Rosario Gómez Santos. Durante la firma del mismo asistieron Cristina Caicedo, Ana Gabriela Ramos de la Fundación y el Dr. Duncan Estévez, director de la carrera de Psicología de la UCE.

“Este convenio nos permite como Factultad estrechar lazos de colaboración entre la Fundación y la academia. Este tipo de convenios nos fortalecen mutuamente porque se convierten en un proceso de doble vía: nosotros enviamos sus estudiantes para que puedan ampliar sus conocimientos en la Fundación y a su vez ustedes nos abren las puertas para que los estudiantes puedan realizar sus prácticas”, expresó Guido Albán.

Además indicó que la firma de este convenio es “un reconocimiento al trabajo que realiza la Fundación Casa de Refugio Matilde en el tema de violencia de género”.

Por su parte, Rosario Gómez indicó: para nosotros como Fundación Casa Matilde es muy importante este convenio, lo valoramos mucho y agradecemos a la Facultuad y a las compañeras de la Fundación que han estado al tanto del mismo. Creemos que hacer una alizanza con la UCE, que es una universidad de gran incidencia en el país, es fundamental. Queremos que a través de este convenio, se vaya incluyendo cada vez más el enfoque de género y de interseccionalidad, porque nosotras en definitiva estamos luchando por transformaciones en la sociedad para parar la violencia de género”.

Duncan Estévez indicó que la carrera de Psicología está “enfocada en la militancia por la lucha por la dignidad humana, tratando de enfrentar desde la academia la violencia de género y buscamos que los estudiantes desde sus intervenciones clínicas las realicen desde un enfoque de derechos, de interseccionalidad, para dar mejores respuestas a la problemática de la violencia”. Además expresó que con el convenio se busca concretar “este anhelo de ir afianzando nexos para que nuestros estudiantes lleven a la praxis toda la teoría que están aprendiendo”.

Apoyo a mujeres sordas que viven violencia de género

La Fundación Casa de Refugio Matilde (FCRM), con el apoyo del Programa Mundial de Alimentos, inició en enero de 2022 el proyecto para apoyar a mujeres sordas en situación de violencia basada en género con atención en servicio de albergue y consulta externa.

El proyecto incluye atención integral (psicológica, legal, social) tanto por vía telemática
y servicio de albergue a las mujeres sordas con sus hijos/as, que son afectadas por
violencia basada en género en riesgo de femicidio sean ecuatorianas o que se
encuentren en movilidad humana.

La atención integral se realiza en el marco de la aplicación de la propuesta teórico-
metodológica de la Casa de Refugio Matilde, que se respalda en los enfoques de
Derechos Humanos, de Género e Interseccional, entre otros.

En el 2020 la Fundación Casa de Refugio Matilde como producto del proceso de cinco
talleres de sensibilización y capacitación sobre violencia basada en género, entró en contacto con la comunidad de mujeres sordas por medio de la
Coordinadora Nacional de Mujeres Sordas del Ecuador, organización que es parte de la
Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador (FENASEC).

El resultado de este trabajo permitió conocer la problemática de género que vive este
grupo poblacional y surgió desde sus mismas dirigentas la necesidad de que en Casa
Matilde se cuente con personal intérprete en lengua de señas. Adicionalmente, en el servicio de consulta externa que mantenía la FCRM, se atendió a mujeres sordas
que se animaron a romper el silencio en el que viven.

Ésta experiencia inicial reflejó la necesidad de atención y protección de las mujeres
sordas afectadas por la violencia y en peligro de femicidio. Además, evidenció las
situaciones de desigualdad en la que esta población vive, la doble e incluso triple
vulneración y discriminación lo que motivó a la FCRM a incluir también en su lucha en
contra la violencia de género, a esta población de mujeres sordas.

25 de Nov 2017: Como sociedad civil exigimos políticas públicas y acciones concretas contra la violencia a la mujer.

En este 25 de noviembre de 2017, la Fundación Casa de Refugio Matilde, destacamos la participación de la sociedad civil para exigir políticas públicas concretas y efectivas para prevenir, atender y reparar  las consecuencias de la violencia contra la mujer.

Porque, como expresa Rosario Gómez Santos, fundadora de la Casa de Refugio Matilde, “no basta con hacer retórica, crónica roja, prensa amarillista, politiquería, clientelismo barato, con temas tan complejos y dolorosos como la violencia contra las mujeres”.

En ese sentido, Matilde Hidalgo de Procel, la precursora de las luchas a favor de los derechos de las mujeres en Ecuador y por quien lleva su nombre nuestra fundación, dijo en 1912 en su poema “El deber de la mujer”: “Mas, la vida necesita de combate y de fiereza, de buen valor y destreza, que no basta con rezar”.

En este año hemos decidido participar en la marcha “Vivas nos Queremos” siguiendo lo escrito por Matilde Hidalgo, porque creemos que la sociedad civil, es decir aquel conglomerado que le pone distancia a la estructura formal del Estado, es el poder y la fuerza real de una sociedad que reclama cambios, que se levanta a defender la vida de su población, de las mujeres, de los niños y niñas.

Esta sociedad civil, cuando se expresa organizadamente, es porque  tiene conciencia de los problemas que le afecta, como el de la violencia contra la mujer, porque va creciendo en conocimiento y descubriendo que en la base de muchos de los problemas sociales está la violencia de género.

Marchamos este 25 de noviembre, explica Rosario Gómez Santos, porque la violencia contra las mujeres afecta no sólo a ella, sino a su grupo familiar, a su barrio, a su ciudad y a su país. “Porque si las mujeres somos el 52% de la población, quiere decir que la sociedad está perdiendo la energía de esta mitad de su población, porque está disminuida, oprimida, humillada, violentada y muerta”.

Pero sobretodo, esta conmemoración, es para  incorporar en nuestra vida cotidiana, cambios  profundos y efectivos en las concepciones y costumbres patriarcales y machistas. Esas concepciones que se expresan, a veces, sin pensarlo en chistes, cachos, piropos, discriminaciones de todo tipo para las mujeres y para lo femenino.

En la Fundación Casa de Refugio de Matilde desde 1990 (hace 27 años) trabajamos para la atención de mujeres, niñas, niños adolescentes afectados por la violencia de género, con la finalidad de que puedan hacer un pare a la violencia, empoderarse de su vida, en el convencimiento y ejercicio del derecho a una vida libre de violencia.

Desde su creación la Fundación Casa de Refugio Matilde, cada 25 de Noviembre, recuerda con diversos tipos de eventos, la muerte de las tres hermanas Mirabal de República Dominicana. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, también conocidas como “Las Mariposas” que fueron asesinadas brutalmente por el régimen del tirano Rafael Leonidas Trujillo, el 25 de noviembre del año 1960 porque junto con amigos, familiares militaban en contra de las injusticias del dictador.

Con esta conmemoración nos unimos a los cientos y miles de mujeres de nuestra región y ahora de todo el mundo, para decir basta a la violencia contra las mujeres, para exigir políticas públicas para prevenir, atender y reparar  las consecuencias de este delito.

Si miramos treinta años atrás y los comparamos con el momento actual podemos decir  que hemos avanzado en visualizar la violencia contra la mujer, en demandar políticas públicas, servicios y normativa legal para dar una mejor respuesta a esta problemática. Se han logrado avances tan significativos como la incorporación del enfoque de género en la Constitución, y el derecho para hombres y mujeres a tener una vida sin violencia en el ámbito público y en el ámbito privado.

Pero, en esta búsqueda y lucha contra la violencia, no basta el que  hayamos priorizado la respuesta judicial, legal. Indudablemente no hay que dejar en la impunidad estos delitos, (medidas necesarias para reparar a las víctimas y a la sociedad) pero a la violencia hay que atenderla, atacarla, como se previene una enfermedad,  desde cuando aparecen los primeros síntomas, reconociendo y trabajando sobre sus causas más profundas y cotidianas.

En estos 30 o 40 años de trabajo en favor de los derechos de las mujeres, poco se han desarrollado políticas para prevenir y erradicar la violencia, es decir, acciones que promuevan cambios en la estructura social y cultural de las relaciones de género, de lo que significa ser mujer y hombre, del respeto a las diversidades de género, sexo, etnia, edad, situación socio-económica, de discapacidades, y otras diferencias existentes.

“Es necesario desarrollar mayor creatividad para experimentar nuevas y certeras estrategias metodológicas, para hacer de esta lucha contra la violencia, una tarea colectiva, de grupos familiares, de comunidades, de organizaciones populares, de instituciones públicas y privadas, de toda la sociedad”, afirma Rosario Gómez Santos.