25 de Noviembre 2019 ¡Vivas Nos Queremos!

El pasado 23 de noviembre participamos en la marcha Vivas Nos Queremos en conmemoración del 25 de noviembre, Día Mundial por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Queremos una vida libre de violencia para las mujeres, niñas, adolescentes, adultas, adultas mayores.

Marchamos desde el parque El Ejido, por toda la calle 10 de Agosto hasta la plaza de San Blas en el ingreso al centro histórico de Quito y luego de regreso al parque de El Arbolito donde se desarrolló un evento artístico.

“Ahora que estamos juntas, ahora que si nos ven, abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer”

Fotos: Andrés Yepez

Iván Zahínos: los próximos proyectos apuntarán hacia la incidencia política

Iván Zahínos, director de relaciones internacionales de Medicus Mundi Mediterránea con sede en Barcelona – España, visitó Quito el pasado mes de agosto, con el objetivo de realizar un seguimiento de la relación que mantiene la organización con la Fundación Casa de Refugio Matilde y establecer los objetivos a futuro. 

En el 2015 Medicus Mundi Mediterrànea inició la relación con la Fundación Casa de Refugio Matilde. En estos cuatro años, como cuenta Iván, el trabajo se ha centrado en fortalecer el funcionamiento del albergue para mujeres víctimas de violencia de la Fundación, en prevención e investigación y también apoyar la labor que realizan en red con otras organizaciones a través de la Red Rap Vif Sur (Red de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar en el Sur de Quito). “Nuestro objetivo es intentar que esa articulación entre los actores sea lo mejor posible, y que cualquier mujer que venga de una situación de violencia, sienta que tiene una atención integral, porque la Fundación ha liderado, de alguna forma, esa coordinación de la red de entidades del sur”, expresó.

En esta entrevista, Iván nos explica que su objetivo a futuro es apoyar a que las mujeres que egresan del albergue logren salir del ciclo de la violencia al contar con autonomía económica y también abrir una línea de incidencia política junto con otras organizaciones para presionar por un apoyo más permanente del estado ecuatoriano. En ese sentido expresó su preocupación por el contexto “complicado” de las políticas públicas del país.

Además, nos explica ejemplos en lo que la labor de la Fundación Casa Matilde sirve como “una escuela” para aprender experiencias exitosas y luego replicarlas en otros países donde Medicus Mundi trabaja como en Bolivia y Bosnia Herzegovina o Mozambique.

¿Cuál es el objetivo de la visita en este año?

Por motivos operativos y cuestiones de más largo plazo, más estratégicas. Por un lado, hacer el seguimiento de las intervenciones de los proyectos que tenemos en marcha, que están funcionando bien. El segundo era valorar con las compañeras de la Fundación, qué estructura queremos darle a la relación que tenemos. Y el tercer objetivo es siempre la visión más a largo plazo. Nosotros nos hemos centrado mucho en unas líneas que eran el apoyo a la Casa de Refugio Matilde, al albergue.

¿Cuáles son las líneas de trabajo a futuro luego de apoyar al albergue, la investigación, prevención y fortalecer el trabajo en red en el sur de Quito?

¿Hay que continuar haciendo lo que hemos hecho hasta ahora? Yo creo que sí, porque la necesidad está ahí, pero después de hablar mucho con las compañeras, un poco después de la experiencia, vemos que hay dos líneas que son el futuro de las estrategias que queremos llevar a cabo. 

Una, es que estamos empezando a poner el pie en todo lo que es la formación ocupacional y medios de vida y creación de oportunidades laborales para las mujeres que ingresan a la Casa, para cuando salen. Y bueno eso está empezando a consolidarse, pero ahí hay muchísimo trabajo que hacer, y eso lo vemos básico.

¿Por qué trabajar en ese sentido, apoyar en el momento del egreso de las mujeres del albergue?

Nuestra especialidad es el tema de la salud, pero tenemos también un abordaje muy amplio al tema de la salud desde los determinantes sociales. Da igual el tema en que trabajemos, pero siempre es intentar que el impacto que tengamos siempre sea el más sostenible posible. Entonces lo que vemos y nos transmiten dentro de la Casa Matilde, es que el tema de la salida de la Casa es donde evidentemente se percibe más el riesgo, de que realmente una mujer no consiga salir del ciclo de violencia, si no tiene autonomía, al final acabe regresando. Con lo cual el impacto y la sostenibilidad de lo que has venido trabajando con esa mujer, puede quedar en entredicho, desafortunadamente para la mujer. Entonces, ya hay todo un trabajo que se está haciendo que evidentemente, se pueden mejorar, que tiene un estándar de calidad muy bueno. Si logramos realmente que la gente que sale de la Casa, salga con oportunidades reales a nivel de independencia económica, pues ahí habremos logrado un impacto más sostenible de calidad, de autonomía para las mujeres. Es complicado, es complejo que entra ya todo el tema del mercado laboral, que no está fácil, pero bueno, vamos a intentar entrar ahí. 

¿Y la segunda línea de trabajo a futuro?

La otra, que es algo que no sólo es característico de Ecuador, es algo que vemos en otros países de los que trabajamos en tema de derechos de mujeres y violencia, es el tema de la incidencia política para que realmente las políticas que existen, se conviertan en presupuestos objetivos que apoyen a los servicios, en este caso a atención, pero que esas políticas contemplen presupuestos para trabajar en prevención.

Por lo que vemos aquí en Ecuador la Casa Matilde recibe un 30% de apoyo del Estado en el funcionamiento del albergue. Es poco, porque aparte hay que pelearlo mucho, el dinero no cae con una cierta previsión, hay momentos en los que hay vacíos, cada año es una incertidumbre si va a llegar o no, entonces no permite diseñar estrategias a más largo plazo. En otros países ese 30% ni existe. En este año, cuando las compañeras fueron a Barcelona, vimos que allá las casas públicas están mantenidas al 100% por el Estado. Entonces yo creo que es una diferencia sustancial en la calidad de la atención que se le puede brindar a las mujeres. Que realmente tengan los servicios, tengan un presupuesto adecuado para el servicio que se está brindando, y por supuesto, un presupuesto estable que permita tener un equipo de trabajo estable.

¿Esta incidencia política sería con un trabajo en red, con vinculación con otras organizaciones?

En la red hay gente con diferentes especialidades. Ahora por ejemplo hemos tenido una reunión con SURKUNA que tiene toda una línea más desde el punto de vista del apoyo legal, jurídico que es súper necesario. Pero el denominador común que tenemos son los derechos de las mujeres, nosotros tenemos especialidad más en el tema sanitario, otros en oportunidades educativas, pero evidentemente en la incidencia política, es un tema común. Necesitamos que las políticas no solo se queden en el papel, sino que se transformen en un presupuesto, y eso en Ecuador, bueno hay avances, pero todavía está lejos de ser una norma.

¿Cómo sería esta campaña de incidencia política?

Yo creo que la campaña, las líneas de la incidencia se tienen que diseñar en conjunto con todas las instituciones de aquí. Nosotros nos vamos a sumar a eso, no es que tengamos la varita mágica. Pero creo que intentar diseñar una campaña en la que las instituciones se sientan confortables, cómodas y que toque los elementos comunes, y que tengamos una campaña estable, durante un cierto tiempo de trabajo de lobby a las autoridades públicas. Si logramos el impacto, perfecto, si no logramos, también, pero por qué no hacerlo.

Pero ese es el objetivo, que cualquier proyecto que hagamos, sea más grande o más pequeño, tenga esa línea de incidencia.

Luego de esta visita a Quito ¿cómo has visto el avance de los proyectos?

Yo creo que los proyectos están funcionando bien, los objetivos que se habían marcado se están cumpliendo, es decir, el funcionamiento de la casa, la colaboración y la formación de profesionales sanitarios, el tema de las campañas de sensibilización, el tema de empezar esa línea de capacitación y oportunidades de empleo para mujeres, se están logrando. Sí que me preocupa un poco más el contexto, de lo que vengo escuchando.

¿El contexto en cuanto a políticas públicas?

Si es verdad que a lo largo de las visitas, hubo años en los que sientes que tu proyecto, tiene un empuje que ya no es propio del proyecto, sino del contexto. Es decir, que la sociedad civil, las políticas públicas, etc están ahí en una dirección. Y sientes que te sumas a eso y eso es genial. Pero ahora, la percepción que he tenido, es que estamos otra vez en contra corriente a la tendencia que va el país. Hay menos inversión pública, se están despidiendo funcionarios del estado, servicios que antes estaban en marcha, se están cerrando. Entonces pues sí, eso evidentemente dificulta, es cómo que el esfuerzo que haces, te cuesta el triple, si realmente el país no camina en esa dirección. Y aparte de eso, de la política del país, que hay una cierta crisis en el sector público, es que también hemos tenido contacto con personas que está trabajando en temas de migración y movilidad humana, y hay una doble realidad de una menor capacidad de ofertar servicios, y más demanda, no solo de gente de aquí sino de gente de fuera, que tienen una problemática aparte, súper difícil de movilidad humana con la población colombiana y venezolana. Entonces sí que el contexto que he visto, pues está complicado.

A diferencia de otros años…

Si, otros años Ecuador seguía como subiendo en crecimiento, también la gente tenía una sensación de dignidad de que el país va para arriba y más optimismo. Ahora en todas las reuniones que hemos ido, la gente anda un poco más quejándose, más pesimista y más realista al mismo tiempo.

Comentabas que el trabajo de la Fundación Casa Matilde ha servido como modelo para otras iniciativas en países ¿nos puedes dar un ejemplo?

Nosotros trabajamos en diferentes países, en temas de derechos de mujer, pero Ecuador es un poco la escuela. Muchas de las ideas que sacamos, y que intercambiamos, como la del trabajo en red, vienen de acá. Por ejemplo, cuando se diseñó aquí el mapeo georeferenciado de todas las instituciones que trabajan en temas de atención, prevención, que son parte de la red y tuvo un éxito. Pues eso yo lo tomé como algo de referencia, y lo hemos introducido en proyectos en Mozambique que se van a empezar a hacer ahora. Porque es un punto importantísimo, las instituciones, más o menos se conocen todas, van a las reuniones, pero no tienen muy claro que hace cada una, ni dónde están, ni qué servicios tienen. Y no te digo los funcionarios públicos, vienen casos que dicen, ¿qué hago con esta mujer, a dónde la envío? También con el Centro de Atención Integral de la Casa de Refugio Matilde. En Bosnia nosotros trabajamos con una fundación local muy potente, y trabaja en una red de casas de acogida. Pero en toda la ciudad, en la capital en Sarajevo, no existía ningún centro de atención integral. Entonces, a partir un poco del modelo y adaptándolo, formulamos la idea de abrir ese primer centro de atención, que se inaugura en septiembre. Entonces si es verdad que el modelo de atención y funcionamiento que tiene la Fundación Casa Matilde y el trabajo en red que hacen, nos da muchas ideas. Y eso lo intentamos maximizar con los esfuerzos que hacemos entre las delegaciones de los países en los que nosotros trabajamos.

La Fundación Casa de Refugio Matilde desde sus inicios incorporó a los hombres en el trabajo contra la violencia a la mujer. En uno de los proyectos que están en marcha se está trabajando en el tema de nuevas masculinidades, ¿por qué tienen este interés en trabajar en ese aspecto?

Yo siempre creo que el interés sale de las demandas y comentarios que hace la gente que está en el terreno. La idea de que estamos trabajando una problemática social que afecta directamente a la mujer en todos sus aspectos, desde un punto de vista muy integral. Nosotros entramos por la salud y luego nos dimos cuenta que esto no es solo salud, hay un componente social, económico, legal. Ahora las instituciones que están trabajando en este tipo de movimientos de la sociedad civil, lo que se están dando cuenta, es que para la transformación real, hay que incorporar también la visión del hombre, ese rearmar de las masculinidades. Y ahí fue que empezamos a plantearnos el trabajar no solo con grupos de hombres este tema sino también con grupos de mujeres.

Nos están haciendo esta demanda de incorporar el tema de masculinidades también en Bolivia, Mozambique, en Bosnia. Entonces la idea es un poco a partir de la experiencia aquí, llevarla allá, adaptarla al contexto, pero continuar expandiendo este trabajo.

Entrevista y fotos: Lucila Donoso


Ivan Zahínos es Licenciado en Estudios de Salud y tiene un Master de Salud Pública por la University of South Africa. Es director de relaciones internacionales de Medicus Mundi Mediterránea, organización con la que trabaja desde el año 2005. Ha trabajado en Bosnia y Herzegovina, El Salvador, Mexico, Guinea Ecuatorial, Angola, Mozambique, Kosovo, Ecuador, Bolivia, Burkina Faso y los Campamentos Saharauis de Argelia. Es activista en la defensa del derecho a la salud, siendo miembro del People Health Movement.

Prefectura de Pichincha y Fundación Casa Matilde suscribieron un convenio para aportar en la lucha contra la violencia de género en la Provincia.

La Prefectura del Gobierno de Pichincha y la Fundación Casa de Refugio Matilde suscribieron un convenio marco de cooperación interinstitucional para contribuir en la implementación del Plan de Prevención y Erradicación de Violencia de Género que desarrollará el Gobierno de Pichincha como parte del objetivo de declarar a la provincia “libre de violencia”.

De manera específica, firmaron un convenio para capacitar al personal del gobierno provincial con el objetivo de prevenir, detectar y referir casos de violencia de género.

Previo a la firma del convenio, la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, recorrió las instalaciones del albergue de la Fundación Casa de Refugio Matilde y conoció de cerca el trabajo que realizamos en favor de las mujeres y sus hijos e hijas afectados por la violencia intrafamiliar y de género.

En la firma del convenio, Elizabeth Barahona, directora de la Fundación Casa de Refugio Matilde, expresó:  “Prefecta, queremos agradecer su compromiso y el trabajo en favor de los derechos de las mujeres, conozco de su lucha feminista desde hace muchos años, agradecerle por ese compromiso y ese trabajo”.

“Vamos a poner mucha fuerza en beneficio de las mujeres, porque nuestro compromiso va más allá y es lograr un mundo libre de violencia, un mundo donde tanto hombres y mujeres podamos construir un mundo equitativo, de igualdad y que podamos vivir en un mundo de paz”, dijo.

“Para nosotros el compromiso es seguir sosteniendo el albergue, el próximo año tendremos un gran evento por los 30 años de la Fundación, esperamos poder seguir trabajando juntas”, expresó la directora de la Fundación.

La prefecta Paola Pabón expresó su emoción por suscribir un convenio que será, dijo, “el primer paso” para “lograr el sueño de que Pichincha sea una provincia libre de violencia contra las mujeres”.

“Una sociedad que violenta, que maltrata a las mujeres, que las criminaliza, no es una sociedad sana que puede vivir en paz, no es una sociedad que cría a las futuras generaciones en paz. El tema de violencia contra las mujeres no es un tema solo de mujeres, es un tema de hombres y mujeres, y también del Estado”, dijo.

Paola Pabón expresó también su emoción y dijo estar “muy conmovida” por encontrarse “entre mujeres tan valientes que trabajan por cambiar la vida de mujeres que llegan acá a este refugio destrozadas en todos los sentidos… eso es tener mucha fortaleza para poder continuar el trabajo de salvar vidas a las mujeres”.

“Esta es la única casa de refugio que existe en toda la provincia de Pichincha y esta es la única que funciona porque esta Fundación, es decir la sociedad civil, ha sostenido esta casa durante casi 30 años. Eso significa que hay un esfuerzo de las mujeres, un compromiso de sostener este espacio”, destacó.

En ese sentido destacó que se tomó la decisión “de firmar este convenio con mujeres que toda su vida han dedicado a salvar la vida de las mujeres”.

“Este es un comienzo para el gobierno de Pichincha, para ustedes una actividad más durante estos casi 30 años de vida, pero para nosotros reviste mucha importancia la firma de este convenio”, finalizó.

Texto y fotos: Lucila Donoso

Artículo de opinión: “Tres historias, un continente, centenas de culturas, infinita violencia”

Compartimos el artículo de opinión escrito por Iván Zahínos, coordinador de Relaciones Internacionales de Medicus Mundi Mediterránea.

Iván nos visitó durante una semana para revisar el avance de los proyectos que lleva adelante Medicus Mundi junto con la Fundación Casa de Refugio Matilde y durante su estadía estuvo en el albergue y conversó con dos mujeres que permanecen allí.

Desde la página de Medicus Mundi Mediterránea Iván nos escribe un artículo donde expresa su rabia e indignación por la violencia de género, por la situación que viven las mujeres y sus hijos y por la falta de apoyo a la labor que realizan organizaciones como la Fundación Casa de Refugio.

Medicus Mundi colabora desde hace más de 5 años con la Fundación Casa de Refugio Matilde en mantener operativo el único albergue para mujeres víctimas de violencia en Quito, entre otros proyectos.

En su artículo, Iván dice:

“En medio de las entrevistas, en un estado que mezcla la rabia, la sorpresa, la indignación y la vergüenza, recuerdo la película “El abrazo de la serpiente” y los siglos de guerra entre humanos en esta tierra, en esta nuestra América Latina. Veo las escamas de esta serpiente, como muda de piel, pero sigue siendo la misma devoradora. Hay historias de violencia personal, de agresión y dominación a la mujer, hay una historia de violencia colectiva. Hay conflictos políticos que sobrepasan las fronteras. En ese estado, confieso, me costó seguir con las entrevistas”

“Lo que quiero contar, como protagonista de esta historia (y sí, digo protagonista con la boca bien llena a riesgo de que me vuelvan a tildar de extranjero occidental) es que al final, tiene que ser un grupo de mujeres guerreras en un entorno que las quiere devorar (la inversión social en Ecuador cae significativamente en los últimos dos años), las que no tienen miedo y arman un refugio, la Fundación Casa Matilde ya hace casi 30 años, con tan solo un 30% de apoyo del estado (cuando les cae) y la cooperación de latitudes lejana . Ellas, Cata, Elizabeth, Charito, Carmita, Jeny, Andrés, Pamela y otras son las heroínas que ofertan este oasis para que cientos de mujeres cada año tengan al menos alguna oportunidad para sobrevivir y construir un nuevo proyecto de vida. ¿Dónde están los gobiernos? Pasan de refilón y llaman cuando hay posibilidad de hacerse la foto para inaugurar algo… ¿Dónde están las grandes agencias de la ayuda? A parte de excelentes diagnosticadores, poca cosa más… Y sobre todo, ¿dónde está el capital privado en este drama? No he visto a ningún filántropo, no he visto a ninguna Fundación bancaria…”

Lee el artículo completo aquí 👉 ARTICULO IVAN ZAHINOS DESDE QUITO

Albergues Humanos: para manejar emergencias

ALBERGUES HUMANOS, Una propuesta para manejar albergues de emergencia, es una de las publicaciones de la Fundación Casa de Refugio Matilde

*Se publicó en julio del 2001 para rescatar las experiencias vividas en la fundación cuando acogió en 1999 y 2000 a familias evacuadas por los deslaves ocurridos en el centro de Quito y también de Lloa, población cercana al volcán Pichincha que debió evacuar debido al riesgo de erupción. 

*El documento propone y aporta, a partir de estas dos experiencias, las bases principales para manejar albergues de emergencia, de albergues humanos, es decir albergues donde todo gire alrededor de las personas. 

*Además muestra historias, testimonios de quienes debieron ser evacuados, del equipo que apoyó en el albergue, en una narración sencilla y de fácil comprensión.

El Ecuador, como se dice en la presentación escrita por Rosario Gómez Santos, directora ejecutiva en ese momento de la Fundación Casa de Refugio Matilde, “es un país donde ocurren desastres con frecuencia. En los últimos años, por su ubicación geográfica y sus condiciones naturales, hemos vivida muchas emergencias” y esta realidad no ha cambiado desde que se publicó el libro en el 2001, por lo que nos parece importante el aporte del mismo para el manejo de albergues en momentos de emergencias.

Compartimos a continuación las principales propuestas y preguntas que se hacen en este documento para casos de atención en emergencias:

“Luego de la destrucción de sus hogares, ellos también traen sus costales, maletas y su tristeza” (p. 23)

PROPUESTAS: (página 15: del capítulo Cortes hacia lo incierto)

*La gente que atiende una emergencia debe tomar en cuenta lo imprevisto, lo sorpresivo, lo nuevo de cada crisis. Saber que la normalidad se truncó y que en estos momentos extra cotidiano todo funciona de otra manera.

*En un desastre se reduce la capacidad de pensar. Por ello, el equipo que se encargue del funcionamiento de un albergue, debe afinar su capacidad de actuar intuitivamente.

*El equipo que trabaja con lo imprevisto, debe ser flexible, estar dispuesto a alterar el rumbo, estar sensible a los cambios y a los sentimientos propios y de los albergados.

PREGUNTAS:

¿cómo atender a personas en estado de crisis?

¿Cómo prepararse, en la normalidad, para funcionar en etapas anormales?

¿Hasta dónde llega una emergencia? Aún siendo lo más importante, ¿es solo para salvar vidas?

PROPUESTAS: (página 33 al final del capítulo 1 “El refugio un solo impulso” )

*La emergencia no termina con el resguardo de las vidas porque las secuelas del desastre continúan dentro de los refugios.

*Un albergue debe brindar las facilidades para que las necesidades más básicas y cotidianas se cumplan. Estas actividades son importantes por los sentimientos que las acompañan.

*Los alimentos deben prepararse en el mismo albergue. Esto ayuda a los albergados a nutrirse de comida y de afecto. Cocinas también reafirma los lazos solidarios.

PREGUNTAS:

¿El refugio debe contentarse con atender las necesidades básicas de comida y alojamiento? ¿Esto es suficiente para atenuar la emergencia?

¿Cómo el equipo puede contribuir a que los evacuados den un paso más en su recuperación?

¿Cualquier institución está preparada para entrar en emergencia sin que peligre su personal y su misma existencia?

PROPUESTAS . (página 42 Capítulo “El albergue recrea un hogar”)

*El objetivo de un albergue debería ser ayuda a atenuar la crisis a los evacuados para que ellos vuelvan, con su propio esfuerzo y hasta donde sea posible, a la normalidad”

*Para ello, un albergue debe ofrecer un ambiente de respeto, tolerancia y aceptación. Solo en una atmósfera así se puede procesar la emergencia. Más que un refugio, debe ser un hogar temporal.

*El equipo de un albergue debe permitir el desahogo emocional de los afectados. Por tanto, un refugio no solo es la infraestructura física; el personal es fundamental para permitir la evacuación y la continencia.

PREGUNTAS:

¿Pueden los albergados superar completamente su crisis en el mismo albergue? ¿Salir del refugio equivale a salir de la emergencia?

¿La estadía en un albergue difiera entre grupos de distinta composición? ¿en qué aspectos varía?

¿Cualquier grupo puede llegar a la etapa de elaboración de la emergencia?

PROPUESTAS: (página 50) Lloa y deslaves: dos casos opuestos)

*Un albergue debe tomar en cuenta las características específicas de los grupos humanos a los que atiende y el momento de la emergencia que vive. Se debe tratar de conocer la composición de los albergados.

*En especial se debe averiguar si ellos conforman un grupo o no, ya que el equipo ampliado de un albergue está conformado por los mismos evacuados.

*El albergue debe tratar a cada emergencia como un evento nuevo y atender diferencialmente.

PREGUNTAS:

¿La experiencia del albergue se agota con lo sucedido entre los evacuados y el equipo? ¿Existen más actores que intervienen en el evento?

¿Luego de la salida del albergue ¿los albergados deberían seguir participando de algún tipo de terapia?

¿La composición de los grupos, determina diferentes tipos de acciones para edades o sexos distintos? ¿Cómo interfiere el hecho de que en las dos emergencias la mayoría eran niños y niñas, jóvenes de ambos sexos?

PROPUESTA: (capítulo 58: Lo externo gravita en lo interno)

*Una idea fundamental para el albergue es hacer que las ayudas externas se adapten al funcionamiento interno del albergue y no al revés.

*En un refugio de emergencias, debe existir una coordinación con las instituciones de apoyo externo y se debe establecer un mejor sistema de información para saber qué tipo de ayuda se requiere.

*Un flujo tan intenso de personas requiere que el albergue posea un espacio físico adecuado para su atención.

PREGUNTAS:

¿Cómo se puede coordinar mejor al personal de apoyo que llega al albergue? ¿Existe un criterio para discriminar y organizar mejor esta ayuda externa?

¿Cómo encaminar o encausar los distintos tipos de ayudas, con diversos criterios de lo que se debe hacer, en el principal objetivo del albergue?

¿Qué se puede hacer en el refugio con las contribuciones que no tienen que ver con la convivencia en su interior?

ALBERGUES HUMANOS (ficha)

Quito, julio 2001
Edición y textos: Patricio Rivas Mariño
Diseño y diagramación: Luis Argüello
Impresión: Imprefepp

Las voces de las mujeres sobrevivientes de la violencia

Las voces de las mujeres sobrevivientes de la violencia de género: 

¿Qué es ser mujer para ti? ¿Cómo te sentías en esa relación de violencia?

Estos mensajes los escribieron mujeres atendidas en la Fundación Casa de Refugio Matilde como parte del Plan de Información, Educación y Comunicación 2016 del proyecto ejecutado con Medicus Mundi Mediterrània con el financiamiento de la Cooperació. Generalitat de Catalunya

Boletín lideresas del Sur de Quito

En mayo de 2019, se publicó el Boletín del grupo de Lideresas del Sur de Quito: “La Voz de las Lideresas del Sur de Quito” con el apoyo de la Fundación Casa de Refugio Matilde y Medicus Mundi Mediterrània y el financiamiento de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y Gobierno de Cataluña.

Este boletín contiene información sobre la violencia que sufren las mujeres en el sur de Quito y propuestas prácticas sobre qué hacer en casos de violencia de género (VG).
Es el resultado de un proceso de capacitación teórica y práctica, en el
2018, sobre la violencia de género, la forma de prevenirla y atenderla
bajo la responsabilidad de la Fundación Casa de Refugio Matilde
(FCRM).

Este documento cuenta con un cuadro de instituciones de las zonas Eloy Alfaro y Quitumbe del Sur de Quito donde las mujeres pueden acudir a pedir ayuda si están viviendo violencia.

Las lideresas del Sur de Quito son un grupo de mujeres de diversas organizaciones y agrupaciones barriales mixtas. Varias de ellas participaron en la Veeduría Ciudadana a los fondos municipales destinado al problema de la Violencia de Género (2008-2010).

DESCARGA EL BOLETIN LA VOZ DE LAS LIDERESAS DEL SUR DE QUITO AQUI

Vídeo explicativo Ciclo de la Violencia

¿Conoces el ciclo de la violencia de la mujer?

El Ciclo de la Violencia hace referencia al ciclo  o círculo que las víctimas de violencia de género, viven respecto de su agresor.

En la Fundación Casa de Refugio Matilde hemos constatado el planteamiento escrito por Lenore E. Walker una psicóloga norteamericana, que en su obra “The Battered Woman” de 1979, escribe sobre el “Ciclo de la Violencia”. 

Según Walker, este ciclo esta compuesto por 3 fases que ese repiten una y otra vez:

(Tomado del libro Un lugar para pensar en mí, en tí en nosotras, sistematización de la experiencia Casa de Refugio Matilde, Quito, 1997)

Como parte del proyecto “Por una Vida Libre de Violencia en el Sur de Quito” la Fundación Casa de Refugio Matilde junto con Medicus Mundi Mediterrània y el apoyo de la Agencia de Cooperación Catalana elaboró un vídeo explicativo del ciclo de la violencia para ser difundido en talleres, centros de salud y personal de salud en el Sur de Quito.

DESCARGA el vídeo en formato ligero para compartirlo también por whatsapp:

Para ver en Youtube: CICLO DE LA VIOLENCIA

“Luchar juntas y construir respuestas colectivas”: Conversatorio por el Día de la No Violencia contra la Mujer

El viernes 23 de noviembre la Fundación Casa de Refugio Matilde junto con la Red de Atención y Prevención del a Violencia Intrafamiliar (Rap Vif Sur) organizó un conversatorio denominado “Las Luchas Feministas frente al recrudecimiento de la violencia machista”.

El conversatorio se realizó en el mismo sur de Quito, en la Plataforma de Desarrollo Social en la zona de Quitumbe y contó con la participación de cerca de 80 personas, entre ellas lideresas del sur de Quito, miembros del personal del Hospital Enrique Garcés, de la Maternidad Luz Elena Arismendi, delegados y delegadas de las instituciones que forman parte de la Red Rap Vif.

Expusieron en la charla: Cristina Burneo, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar; Natalia Sierra, docente de la facultad de Sociología de la Universidad Católica del Ecuador; Carla Sánchez, miembro del movimiento Vivas Nos Queremos y Francisco Hurtado, defensor y activista de los Derechos Humanos.

¿Por qué en el Sur de Quito? Para la Fundación Casa de Refugio Matilde fue importante generar este conversatorio en Quitumbe, una de las zonas con el mayor índice de violencia de género y de femicidios en Quito y todo el Ecuador.

El conversatorio resultó ser un espacio donde las y los expositores destacaron la importancia de que las mujeres estemos unidas frente al recrudecimiento de la violencia machista y de seguir en la lucha para que “el ser mujer no sea una tragedia en nuestra sociedad”, como expresó Natalia Sierra quien narró su testimonio como sobreviviente de violencia de género.

Pero también fue un espacio de esperanza, como lo dijo Andrea Tamayo, de la Fundación Casa de Refugio Matilde, al inicio del evento: “Este debate lo hemos propuesto frente al hecho de que la violencia machista se ha ido recrudeciendo, pero al mismo tiempo, también porque hay mucha esperanza en el sentido de que las mujeres seguimos luchando juntas”.

María Augusta Villa Viera de Surkuna, moderadora del panel, expresó que el feminismo es una crítica a la modernidad: “consideramos que la lucha feminista es el empoderamiento de las mujeres, es un deseo de transformar la realidad, por tanto las mujeres tenemos que alzar nuestra voz”. 

Cristina Burneo inició su exposición: “Ya no está en debate que nos está matando todo el tiempo, que nuestras vidas están en peligro, que nuestra vidas están precarizadas, es algo que no está en debate, es algo que sucede permanentemente”.

Pero dijo que lo sí está en discusión es: “cómo podemos intervenir en nuestras condiciones de vida” y lanzó la propuesta: “si cada vez sabemos más del tema de violencia, en realidad lo que tenemos que hacer es más que un debate, es construir respuestas colectivas de cómo intervenir en las condiciones de vida”.

“Es muy fácil decir que hay que romper con la violencia, pero a veces estamos en situaciones en que no hay cómo, no es fácil romper las cadenas de violencia. Eso se llama recrudecimiento de la violencia machista cuando una mujer piensa en que puede decirle a su pareja que se quiere divorciar y eso resulta en amenaza de muerte, eso no debería pasar en el 2018”, dijo Cristina.

Y propuso la idea de preguntarnos “si las mujeres solas podemos modificar esas condiciones que cada vez se están volviendo más violentas, y solas es difícil, y la idea es trabajar colectivamente” porque, dijo, ante un estado que no le interesa apoyar los procesos de larga duración para frenar la violencia, la alternativa es “que las mujeres nos juntemos”. “Así si podemos intervenir, cuando las mujeres nos juntamos nos vamos dando cuenta de quienes somos, cuando no nos dicen quienes hay que ser. Todas conocemos estas historias de cada una de nuestras familias, nos damos cuenta de las violencias que hemos vivido y cómo podemos ir saliendo de eso”.

En ese sentido dijo que nos preguntemos “cómo amamos a los hombres en nuestras familias, porque la violencia tiene que ver con cómo estamos amando… son preguntas para ir trabajando en nuestros procesos, porque se cruzan nuestros afectos, de nuestras situaciones migratorias, si nos hemos desplazado, si tenemos empeeo, si somos económicamente dependientes”.

Terminó con la propuesta de pensar “cómo nos hacemos preguntas de colectivo que nos permitan pensar en cómo intervenir en nuestras propias vidas y no estar a merced del recrudecimiento de las formas de violencia machista”.

Francisco Hurtado, activista y defensor de los Derechos Humanos, expresó desde su posición de hombre: “nosotros como agentes que reproducimos esa violencia sea porque la ejercemos de manera violenta o porque nos volvemos cómplices, intelectualmente la empezamos a justificar con nuestra historia personal y los procesos violentos que vivimos desde cuando éramos niños, pero precisamente cuando nos empezamos a quedar en ese lugar y no nos preguntamos y qué hacemos frente a eso, es difícil salirnos naturalizarnos como seres violentos como hombres”.

“Nosotros tenemos agencia de cambio, si yo me quedara en el lugar de la violencia que mi padre ejerció contra mí, para explicar por qué yo respondo de ese modo, no estoy llevando a nada, no estamos dando una respuesta a ese recrudecimiento de la violencia, sino de todo lo contrario, en efecto somos capaces de empezar a dar pasos para intentar contener aquello que hemos reproducido desde pequeños y que luego sostenemos de maneras conscientes en contra de las mujeres”.

Así, dijo que “es fácil salir y decir el discurso que estoy diciendo y luego salir y hacer otra cosa. Creo que eso es lo más complejo que está sucediendo en estos momentos que podemos dar discursos bonitos y luego somos las personas violentas que ustedes están combatiendo”.

Natalia Sierra, docente de sociología, dejó de lado el discurso académico y narró su propia experiencia de vida como sobreviviente o sujeto de violencia de género y expresó un mensaje de fuerza y esperanza para las mujeres. “No voy a hablar desde la Universidad, estoy convenida que el primer paso para tratar de frenar esta violencia es el reconocimiento que una ha sido violentada y no desde el abstracto nosotros somos violentadas”.

Aquí su testimonio en primera persona:
“Soy nieta de una mujer que fue empelada doméstica, en alguna de las casas de las familias ricas de Quito donde botaban la leche que sobraba y en la noche ella se escondía para recoger esa leche para llevarle a mi papá porque no le dejaban llevarse la leche que sobraba y recogía también las cáscaras de las frutas para llevarse a su casa. Luego ella entró a trabajar en la fábrica La internacional, para ella fue un logro pasar de ser de ser empleada a ser obrera, pero terminó enferma de los riñones, porque no podría ir al baño. Fue una madre soltera, sola crió a sus tres hijos. Esa es mi abuela.
Mi madre era una campesina, del Oriente, salió a educarse a Quito, cuando llegó acá encontró una ciudad hostil, tuvo tres hijos. Yo soy la menor y cuando yo tenía 4 años, mi padre se fue, porque los padres se divorcian de los hijos, entonces se fue y le dejó a mi madre a cargo de los tres, con un sueldo de una profesora de escuela. Pero nos crió, como mi abuela crió a sus hijos, con ese sacrificio que la mujer está obligada a hacer.
Ella siempre nos decía que lo único que uno no puede dejar pasar es la injusticia. Y nos criamos así. Por eso mi hermana mayor entró a tratar, no sé si equivocada o no, entró a tratar de cambiar las injusticias de un sistema patriarcal, capitalista y el estado la asesinó cuando tenía 22 años. Eso generó un drama para mi madre, la asesinaron a ella y a su esposo y mi madre se hizo cargo de un niño que dejaron.
En ese proceso fui creciendo. También fui violentada por el Estado con las persecuciones a la familia. También fui golpeada por mi primera pareja, a los 20 años, no solo era una violencia emocional, psicológica que ya era bastante, sino también violencia física. Las mujeres que hemos sido golpeadas sabemos cómo es eso. También fui abusada sexualmente y seguí.
Y además de otras cosas, abusos emocionales, las parejas nos ponen en el filo de la inseguridad emocional para poder manipularnos, que nos chantajean con el tema económico, con el tema social y uno sigue y más cuando uno tiene hijos.
Luego como tuve una hija y esta sociedad es de hombres, viví la angustia de que si sale, qué le irá a pasar, que capaz que la violan, que la matan… porque las personas te dicen qué bueno que ha salido varón… pero no es bueno porque sea varón sino porque en una sociedad machista las mujeres siempre estamos vulneralizadas. Entonces tenía que llevarla, salir a verla, todo el tiempo sufrir por la hija.
Así llegué ahora, tengo 50 años y descubrí algo que es lo que quiero compartir con ustedes, siempre he estado ligada a la lucha sociales: cuando se dice que se ha recrudecido la violencia, luego que una viene de mujeres que nos han sostenido, cuando he vivido la violencia que es herencia, la violencia que sufrió mi abuela, mi madre… me doy cuenta que no estuve sola , porque hay una red: logré salir adelante, no estoy hecha pedazos, no me volví alcohólica, no caí en las drogas y todo por una razón, que es que siempre que a pesar de todo lo que me pasó, no me quitaron nada a mí como dignidad, nada. Porque a veces nos revictimizamos porque asumimos que ya no somos algo, si nos pegaron, si nos violaron, si nos hicieron sentir que no servíamos para ser amadas, sentir que no me quitaron nada y empecé a pensar en eso. Sentí que mi dignidad estaba intacta y sentí que está más intacta cuando lograba entender que no era yo sola, porque a veces que solo a una le pasa y te sientes tan sola y tienes vergüenza de decir, cuando comprendes que hay otras mujeres a las que les pasa, más en los sectores populares porque así es el sistema.
Entonces decidí pelear y no pelear solo con los agresores inmediatos porque sin parte de una estructura gigantesca decidí pelear contra ese sistema. Un sistema que al final se sienta sobre nosotras. Porque nosotras soportamos todos, porque en el fundamento del sistema estamos nosotras, siempre soportando todo.
Uno dice ahí está nuestra dignidad, si nosotros no soportaríamos no habría vida, no había patriarcado, porque nosotras soportamos el patriarcado, el capitalismo… siento que a veces hay una complicidad con ese sistema. Esta historia a mí me duele mucho, no hablo mucho de esto. Ahora decidí hablar porque una tiene que aprender a decir yo he sido violentada de todas las formas posibles, pero he sido violentada. Y voy a seguir peleando. No sé si logre ver una sociedad donde ser mujer no signifique, pero me moriré peleando y eso es lo que me devuelve una y otra vez la dignidad, un lugar en este mundo. Yo vine a este mundo y a pesar de todo lo que me pasó sé que tengo algo que hacer en este mudo. Y ese algo es pensar que en algún momento nacer mujer no sea una tragedia que sea una de las cosas más bellas, decir que yo he tenido una hija mujer, esto también me devolvió la dignidad.
Invitarles a cogernos las manos, no tener vergüenza de lo que nos han hecho, porque son los agresores tanto individuales como colectivos, como institucionales, los que tienen que bajar su cabeza, tener vergüenza y pedir perdón, no nosotras”.

Al finalizar, Carla Sánchez, miembro de la plataforma Vivas Nos Queremos convocó a la Marcha Nacional del siguiente día sábado 24 noviembre por el Día Internacional de la No Violencia a la Mujer.

“Vemos que lo que las violencias que vivimos no es algo individual y nos dimos cuenta que es un problema sistémico y no individual y la forma que podemos que podemos frenar esas violencias es de una forma colectiva”, ese fue el nacimiento de Vivas Nos Queremos con la convocatoria a la primera marcha en el 2016 con la idea de visibilizar “estas violencias que nos atraviesan a todas de una forma colectiva porque al mismo tiempo somos silenciadas como una forma de violencia, de manera histórica”.

En este año con la marcha se busca, dijo Karla, “visibilizar la violencia sexual, porque queremos romper el silencio, acompañarnos a quienes hemos vivido violencia sexual. Porque es una forma es darnos apoyo mutuo como siempre ha existido, hacer visible, desnaturalizar, que las sobrevivientes somos culpadas, es acompañarnos mutuamente”.

“La marcha para nosotras también tiene un objetivo muy importante de memoria de nuestra hermanas que ya no están, pero también de reparación. Que ésta reparación se da al activar colectivamente. Que juntas podamos hacer frente a lo que nos pasa a todas. Denunciamos en esta marcha la complicidad que existe del Estado y de la sociedad de estas violencias. Marchamos porque no tiene que ser así, porque el estado y la sociedad tienen que accionar de forma efectiva para prevenir la violencia”, indicó.

Además expresó que la marcha se realiza pensando en las generaciones futuras: “Creemos en una sociedad mejor para las mujeres y en que las que estamos y las que van a venir sea mejor, no tengan que pasar las violencias que pasamos las que estamos. Es importante por todos estos procesos de memoria y reparación. Es un proceso de esperanza, todas que estamos viviendo día a día estas violencias, somos personas que creemos en un mundo mejor, que tenemos mucha esperanza. Frente todo este proceso que hemos vivido históricamente el camino que es un camino que ha sido abierto por muchas mujeres antes, es lindo ver este proceso que hemos recorrido, que esta conciencia viene un poco tarde, nos caliente el corazón que las compañeras más jóvenes comienzan a tener esta conciencia”.

“Vemos que es una lucha colectiva, no individual, una lucha que colectivamente se hace más fuerte, resuena más, lo hacemos porque queremos seguridad que el día de mañana va a ser distinto para nosotras. Para que el día de mañana, las mujeres que vengan tengan una vida distinta de las que estamos ahora y las que nos precedieron”.

Texto: Lucila Donoso    Fotos: Andrés Yépez              

Las expositoras: (de dr a izq):  Moderadora: María Augusta Villa Viera de Surkuna; Cristina Burneo, Carla Sánchez, Natalia Sierra y Francisco Hurtado. 
Natalia Sierra: “Invitarles a cogernos las manos, a no tener vergüenza de lo que nos han hecho, porque son los agresores tanto individuales como colectivos,como institucionales, los que tienen que bajar su cabeza, tener vergüenza y pedir perdón, no nosotras”.