Retratos Día Mundial del Refugiado

Para conmemorar el Día Mundial del Refugiado (20 de junio) publicamos una serie de retratos y pequeñas historias de mujeres sobrevivientes de violencia de género y refugiadas.

Ellas reciben apoyo integral de la Fundación Casa de Refugio Matilde, Acnur (agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados) y otras organizaciones.

Aquí compartimos las fotografías y las historias que publicamos durante una semana en nuestra página en Facebook.

Somos mucho más de lo que nos ha sucedido.
Somos mujeres que queremos vivir felices, libres y realizar nuestros sueños.

Fotos: Isadora Romero Textos: Lucila Donoso

«Uno de los recuerdos más lindos de cuando era niña es cuando salía sola con mi mamá a los centros comerciales a tomar helados🍦y pizza🍕. También cuando jugaba con mis primos chiquitos en el playstation🎮. Me encantaba mucho jugar con ellos, son los mejores recuerdos de mi infancia».

Claudia (nombre protegido), 16 años, venezolana.
Refugiada y sobreviviente de violencia de género.

«Me gustaba salir a caminar con mi papá. Me llevaba a muchos lugares. Lo que yo le pedía, me lo daba y todavía mi papá nos quiere dar de todo: leche, ponquey. 🥛🧁 Él quiere que vayamos allá. Todavía me ve como si fuera una niña pequeña».

Roxana (nombre protegido), 50 años, venezolana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

«Mi sueño frustrado es viajar. Pero ya con responsabilidades como que eso queda estancado. Me he considerado nómada, me gustaría viajar a todos lados. Me gustan los lugares con mucha playa, me encantaría ir a Cancún o Curazao y también a lugares con mucha nieve».

Mariana, 34 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro me gustaría ser una mujer súper, súper independiente, tener mi propio almacén, tener una sala de eventos, tener varias propiedades y una agencia de venta de carros”.

Daniela (nombre protegido), 29 años, colombiana.
Sobreviviente de violencia de género y refugiada.

“En el futuro lo que quiero es ir a la playa, aunque no me gusta meterme al mar, pero sí estar por la tarde en la arena y también trabajar en un trabajo honrado”.

Georgina, 42 años, venezolana
Sobreviviente de violencia y refugiada

Última encuesta sobre violencia a la mujer 2019

El pasado 25 de noviembre se publicaron los datos de la nueva Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (Envigmu) que recoge datos actualizados sobre actos violentos que han experimentado mujeres ecuatorianas mayores a 15 años de edad.

Esta es una herramienta estadística que aporta a visibilizar la violencia contra las mujeres en nuestro país. Los datos completos se los puede obtener en esta presentación del Instituto de Estadísticas y Censos (INEC): Datos ENVIGMU 2019

Uno de los primeros datos que destacan en esta encuesta es: 65 de cada 100 mujeres en el Ecuador han experimentado por lo menos un hecho de algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Este indicador nos dice que hay una alta prevalencia de violencia contra las mujeres en nuestro país. Y en los últimos 12 meses, según la encuesta, 32 de cada 100 mujeres han experimentado algún tipo de violencia.

También se destacan los datos obtenidos sobre los roles femeninos y masculinos. Uno de ellos muestra que 27 de cada 100 mujeres creen que una buena esposa debe obedecer a su esposo en todo lo que él ordene. Mientras que, 86 de cada 100 mujeres creen que tienen el mismo de derecho de trabajar y ganar dinero.

La encuesta incluye por primera vez a la violencia Gineco-Obstétrica y la diferenciación entre los ámbitos de investigación (en pareja, escolar, laboral, social y familia), basándose en lo establecido en la nueva Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. La encuesta se aplicó a 20.848 viviendas del país en zonas rurales y urbanas.

Compartimos aquí algunos de los datos de esta investigación estadística proporcionados por el INEC:

25 de Noviembre 2019 ¡Vivas Nos Queremos!

El pasado 23 de noviembre participamos en la marcha Vivas Nos Queremos en conmemoración del 25 de noviembre, Día Mundial por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Queremos una vida libre de violencia para las mujeres, niñas, adolescentes, adultas, adultas mayores.

Marchamos desde el parque El Ejido, por toda la calle 10 de Agosto hasta la plaza de San Blas en el ingreso al centro histórico de Quito y luego de regreso al parque de El Arbolito donde se desarrolló un evento artístico.

«Ahora que estamos juntas, ahora que si nos ven, abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer»

Fotos: Andrés Yepez

Prefectura de Pichincha y Fundación Casa Matilde suscribieron un convenio para aportar en la lucha contra la violencia de género en la Provincia.

La Prefectura del Gobierno de Pichincha y la Fundación Casa de Refugio Matilde suscribieron un convenio marco de cooperación interinstitucional para contribuir en la implementación del Plan de Prevención y Erradicación de Violencia de Género que desarrollará el Gobierno de Pichincha como parte del objetivo de declarar a la provincia «libre de violencia».

De manera específica, firmaron un convenio para capacitar al personal del gobierno provincial con el objetivo de prevenir, detectar y referir casos de violencia de género.

Previo a la firma del convenio, la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, recorrió las instalaciones del albergue de la Fundación Casa de Refugio Matilde y conoció de cerca el trabajo que realizamos en favor de las mujeres y sus hijos e hijas afectados por la violencia intrafamiliar y de género.

En la firma del convenio, Elizabeth Barahona, directora de la Fundación Casa de Refugio Matilde, expresó:  «Prefecta, queremos agradecer su compromiso y el trabajo en favor de los derechos de las mujeres, conozco de su lucha feminista desde hace muchos años, agradecerle por ese compromiso y ese trabajo”.

“Vamos a poner mucha fuerza en beneficio de las mujeres, porque nuestro compromiso va más allá y es lograr un mundo libre de violencia, un mundo donde tanto hombres y mujeres podamos construir un mundo equitativo, de igualdad y que podamos vivir en un mundo de paz”, dijo.

“Para nosotros el compromiso es seguir sosteniendo el albergue, el próximo año tendremos un gran evento por los 30 años de la Fundación, esperamos poder seguir trabajando juntas”, expresó la directora de la Fundación.

La prefecta Paola Pabón expresó su emoción por suscribir un convenio que será, dijo, “el primer paso” para “lograr el sueño de que Pichincha sea una provincia libre de violencia contra las mujeres”.

“Una sociedad que violenta, que maltrata a las mujeres, que las criminaliza, no es una sociedad sana que puede vivir en paz, no es una sociedad que cría a las futuras generaciones en paz. El tema de violencia contra las mujeres no es un tema solo de mujeres, es un tema de hombres y mujeres, y también del Estado”, dijo.

Paola Pabón expresó también su emoción y dijo estar “muy conmovida” por encontrarse “entre mujeres tan valientes que trabajan por cambiar la vida de mujeres que llegan acá a este refugio destrozadas en todos los sentidos… eso es tener mucha fortaleza para poder continuar el trabajo de salvar vidas a las mujeres”.

“Esta es la única casa de refugio que existe en toda la provincia de Pichincha y esta es la única que funciona porque esta Fundación, es decir la sociedad civil, ha sostenido esta casa durante casi 30 años. Eso significa que hay un esfuerzo de las mujeres, un compromiso de sostener este espacio”, destacó.

En ese sentido destacó que se tomó la decisión “de firmar este convenio con mujeres que toda su vida han dedicado a salvar la vida de las mujeres”.

“Este es un comienzo para el gobierno de Pichincha, para ustedes una actividad más durante estos casi 30 años de vida, pero para nosotros reviste mucha importancia la firma de este convenio”, finalizó.

Texto y fotos: Lucila Donoso

Artículo de opinión: «Tres historias, un continente, centenas de culturas, infinita violencia»

Compartimos el artículo de opinión escrito por Iván Zahínos, coordinador de Relaciones Internacionales de Medicus Mundi Mediterránea.

Iván nos visitó durante una semana para revisar el avance de los proyectos que lleva adelante Medicus Mundi junto con la Fundación Casa de Refugio Matilde y durante su estadía estuvo en el albergue y conversó con dos mujeres que permanecen allí.

Desde la página de Medicus Mundi Mediterránea Iván nos escribe un artículo donde expresa su rabia e indignación por la violencia de género, por la situación que viven las mujeres y sus hijos y por la falta de apoyo a la labor que realizan organizaciones como la Fundación Casa de Refugio.

Medicus Mundi colabora desde hace más de 5 años con la Fundación Casa de Refugio Matilde en mantener operativo el único albergue para mujeres víctimas de violencia en Quito, entre otros proyectos.

En su artículo, Iván dice:

«En medio de las entrevistas, en un estado que mezcla la rabia, la sorpresa, la indignación y la vergüenza, recuerdo la película “El abrazo de la serpiente” y los siglos de guerra entre humanos en esta tierra, en esta nuestra América Latina. Veo las escamas de esta serpiente, como muda de piel, pero sigue siendo la misma devoradora. Hay historias de violencia personal, de agresión y dominación a la mujer, hay una historia de violencia colectiva. Hay conflictos políticos que sobrepasan las fronteras. En ese estado, confieso, me costó seguir con las entrevistas»

«Lo que quiero contar, como protagonista de esta historia (y sí, digo protagonista con la boca bien llena a riesgo de que me vuelvan a tildar de extranjero occidental) es que al final, tiene que ser un grupo de mujeres guerreras en un entorno que las quiere devorar (la inversión social en Ecuador cae significativamente en los últimos dos años), las que no tienen miedo y arman un refugio, la Fundación Casa Matilde ya hace casi 30 años, con tan solo un 30% de apoyo del estado (cuando les cae) y la cooperación de latitudes lejana . Ellas, Cata, Elizabeth, Charito, Carmita, Jeny, Andrés, Pamela y otras son las heroínas que ofertan este oasis para que cientos de mujeres cada año tengan al menos alguna oportunidad para sobrevivir y construir un nuevo proyecto de vida. ¿Dónde están los gobiernos? Pasan de refilón y llaman cuando hay posibilidad de hacerse la foto para inaugurar algo… ¿Dónde están las grandes agencias de la ayuda? A parte de excelentes diagnosticadores, poca cosa más… Y sobre todo, ¿dónde está el capital privado en este drama? No he visto a ningún filántropo, no he visto a ninguna Fundación bancaria…»

Lee el artículo completo aquí 👉 ARTICULO IVAN ZAHINOS DESDE QUITO

Boletín lideresas del Sur de Quito

En mayo de 2019, se publicó el Boletín del grupo de Lideresas del Sur de Quito: «La Voz de las Lideresas del Sur de Quito» con el apoyo de la Fundación Casa de Refugio Matilde y Medicus Mundi Mediterrània y el financiamiento de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y Gobierno de Cataluña.

Este boletín contiene información sobre la violencia que sufren las mujeres en el sur de Quito y propuestas prácticas sobre qué hacer en casos de violencia de género (VG).
Es el resultado de un proceso de capacitación teórica y práctica, en el
2018, sobre la violencia de género, la forma de prevenirla y atenderla
bajo la responsabilidad de la Fundación Casa de Refugio Matilde
(FCRM).

Este documento cuenta con un cuadro de instituciones de las zonas Eloy Alfaro y Quitumbe del Sur de Quito donde las mujeres pueden acudir a pedir ayuda si están viviendo violencia.

Las lideresas del Sur de Quito son un grupo de mujeres de diversas organizaciones y agrupaciones barriales mixtas. Varias de ellas participaron en la Veeduría Ciudadana a los fondos municipales destinado al problema de la Violencia de Género (2008-2010).

DESCARGA EL BOLETIN LA VOZ DE LAS LIDERESAS DEL SUR DE QUITO AQUI

Tetimonio

Testimonio: Inma Buitrago: Cómo vivió violencia desde niña y cómo lo superó

Publicamos el testimonio de la española Inma Buitrago con el objetivo de conocer desde la propia voz de una mujer cómo se vive desde niña la violencia, las huellas que ha dejado y cómo, si se busca ayuda, se puede superar sus efectos. Además su testimonio muestra la importancia de que las mujeres tengan opciones seguras donde recibir ayuda cuando se deciden a salir del ciclo de la violencia. Ella ha escrito su historia en primera persona, quiere que se comparta con su nombre y apellido para que sepan que es un testimonio real que tal vez pueda ayudar «a dar luz a las sombras».

Testimonio: 

Me llamo Inmaculada Buitrago, tengo 45 años. En la actualidad soy mamá de una niña de 5 años, esposa y me dedico al acompañamiento para una crianza con consciencia y amor incondicional.

Vivo en España, pertenezco a una familia de 5 hermanos (dos varones y dos mujeres), yo soy la pequeña. Mi padre fue albañil y agricultor.

La experiencia de vivir violencia y maltrato en mi familia es una experiencia muy dura. Aún a veces hoy, al recordarla, la vivo con terror, con la misma mirada de aquella niña aterrorizada que fui.

Mis primeros recuerdos son de cuando yo tenía 2 años, y me recuerdo escondida debajo de una mesa, huyendo de los gritos y golpes.

Mi padre, no tenía  adicciones (alcohol, drogas, juego,…)  ni ninguna enfermedad mental. Hoy lo que veo es que simplemente era una persona muy frustrada, que no lograba el“reconocimiento” que él sentía merecer en su vida (más dinero, más tierras,… nosé) y culpaba y pagaba aquella frustración en casa. Con sus gritos, golpes…obtenía el control y poder sobre todos y todas nosotros.

Hasta aquella noche de diciembre en que nos fuimos de casa, por miedo a “no amanecer” lo que sentí siempre fue terror. Al menos así lo recuerdo.

Cualquier gasto económico (libros para la escuela, ropa…) era foco de conflicto. Mi madre compraba a escondidas. Pedía prestado dinero a mi hermano el mayor, y mis hermanas mayores (que llevaban trabajando desde muy jovencitas12-13 años) nos sustentaban económicamente porque mi padre en el último año al menos no nos daba dinero.

No puedo hablar de cómo lo vivía mi madre, ni si había reconciliación ni perdón o promesas de cambio después de los momentos de más alta violencia, yo sólo era una niña y en mi retina sólo están impresos los recuerdos de mayor angustia y miedo como cuando tuve que ir a buscar a mi hermano el mayor para que acudiese porque mi padre tenía agarrada ami madre del cuello (el delito de mi madre fue que estaba planchando camisas para su hijo). También recuerdo cuando siendo yo muy pequeña (2-3-4 años…) mipadre no me dejaba ir a dormir hasta que le diese un beso y si no me golpeaba(yo no le quería besar porque pinchaba su barba). Recuerdo muchísimos episodios en que mi padre pegaba a mis hermanas, ya jóvenes, para que se levantasen y fuesen al campo a trabajar,… recuerdo los golpes con el puño cerrado en la cabeza si no nos portábamos bien en la mesa durante la comida,…. Recuerdo el verano antes de irnos, cuando mi padre se levantó nos quitó los plomos de la luz para que no viésemos la tele porque dábamos ruido y al intervenir mis hermanas él las golpeó con una silla y mi hermano y yo tuvimos que salir a llamar por teléfono a la guardia civil (que vino pero no hizo nada, “eran temas familiares”). Desde aquel día mi madre comenzó a dormir conmigo en mi cama. Dormíamos con las puertas atrancadas con una silla por el miedo que teníamos a que entrase de noche.

Mi madre para “contenernos” como niños en nuestros ruidos o en nuestras peticiones de cosas siempre decía “ya sabes como es tu padre”. Esta frase se la he oído decir un millón de veces. Nunca habló mal de él. Sólo usaba esa frase.

Mis recuerdos están asociados al miedo, al terror. No es así la experiencia de mis hermanos que recuerdan cosas buenas. Quizá en mi caso se unió que la expresión de la violencia era ya muy continuada cuando yo nací y que yo soy PAS (Persona Altamente Sensible), es decir, que soy mucho más sensible a todos lo que ocurre así como que soy capaz de captar cosas imperceptibles para otras personas.

El 7 de Diciembre de 1984,viernes noche, mi padre levantó a mi hermano menor de la cama y ahí comenzó todo, los insultos, las amenazas,… Recuerdo muchas frases textuales de este y de otros conflictos, pero de este en particular las tengo muy claras. La tensión desde el verano se había incrementado y las amenazas eran muy muy creíbles. Así que esa noche, con lo que llevábamos puesto salimos de casa mi madre mis dos hermanas, mi hermano menor y yo camino de la casa de mi hermano mayor. Mi hermano había sido padre hacía unos meses, vivía con su familia en casa de sus suegros. Nos acogieron aquella noche. Aquella noche se puso una denuncia en la Guardia Civil y desde entonces ya no volvimos a convivir nunca más con mi padre.

Estuvimos 9 meses viviendo en casa de mi tía, la hermana de mi madre, que ella y su familia nos acogieron hasta que después de juicios concedieron a mi madre la casa y la custodia de los hijos menores (mi hermano de 15 años y yo de 11 años). Mis dos hermanas vivían en casa pero eran ya mayores de edad, ellas nos sacaron adelante con sus precarios trabajos.

Así es como salimos del ciclo de violencia, pero no del miedo, porque mi padre no dejó durante años de seguir presente. Nos buscaba en la calle, o a la salida del colegio o venía a casa a zarandear la puerta…. El miedo no cesó durante mucho tiempo.

Mi madre estuvo años sin salir de casa, a excepción de ir a la tienda de la esquina o al médico y siempre acompañada. Sólo de mayor, cerca de los 80 he conocido realmente cómo era mi madre. Siempre la víctima, sumisa,…. Cuando dentro de ella había una mujer fuerte, decidida, con carácter,…. Supongo que tantos años de violencia la habían machacado.

Ahora tengo, como decía 45 años,y soy madre. Todo esto me ha afectado y mucho, mucho en mis relaciones y en la relación con mi hija.

Desde muy joven en mi cabeza resonaba una pregunta ¿Cómo me iba a querer alguien si mi padre no me había querido? Mis relaciones siempre fueron con parejas de hombres tiernos, amables,colaboradores,… y en cierto modo, con menos iniciativa que yo. Rehuí  hombres fuertes, muy masculinos o dominantes por miedo a que fuesen violentos. Yo siempre fui la fuerte y la de la iniciativa en la pareja.

Odiaba y renegaba de mi padre hasta el punto que cuando me supe embarazada de mi hija inicié los trámites para cambiar el orden de mis apellidos y así no darle su apellido a mi hija.

Sí, antes me llamaba Inmaculada Navarro Buitrago, y ahora soy Inmaculada Buitrago. De esta forma eludí darle a mi hija el apellido de su abuelo, y lleva el de su abuela, mi madre. Sólo sentía rechazo hacía él, hacia la sangre de él que corría por mis venas.

Cuando nació mi hija mi mundo cambió y cuando ella con 15 meses comenzó con sus NOes y a mostrar su identidad separada ya de la mía, le grité. Su cara de susto fue un duro golpe para mí.Nunca creí que yo fuese quien llevaría los gritos, la violencia, a mi hogar.Esto yo no lo quería para mi hija ni para mí ni mi familia. Me puse en movimiento, a buscar información, formación…. Realicé formación sobre crianza respetuosa pero…. Cuando yo no estaba bien los patrones de los gritos saltaban. Así descubrí el coaching estratégico y… comencé a comprender los patrones emocionales y de comportamiento y …. Puede comenzar a responsabilizarme de mi vida, dejar de contarme historias de por qués y a comenzar a ser la persona que realmente necesitaba para mi vida y la de mi familia. Fue un camino largo, aún sigo en proceso y creo que lo estaré todo la vida,… pero ahora este camino lo transito acompañando a madres a gestionar sus emociones para poder ofrecer lo mejor de ellas a sus hijos e hijas.

En estos 2-3 últimos años,durante este proceso he podido comprender a mi padre, no justificarle, si no comprender que lo que nos hizo no tenía nada que ver con amarnos o no,simplemente tenía que ver con cubrir sus necesidades emocionales de control, importancia, pertenencia…. Que no supo encontrar estrategias constructivas para ello, simplemente cogió el camino que conocía, que había aprendido a su vez de su padre. Esta comprensión me liberó del odio que sentí hacia él durante años.Sentí el perdón en mi corazón. Pude y puedo mirarle con compasión.

El año pasado, tras un evento de formación de alto impacto logré dar otro paso, pedir perdón a mi madre y hermanos por mis comportamientos hacia ellos, por culparles, por reprocharles,…y darles las gracias por haber estado siempre ahí para mí. A mi madre en particular pude darle gracias por darme la vida, siempre le había dicho que yo no le había pedido venir a este mundo… Para mí fue de una gran liberación poder darle las gracias por mi vida, por quererme, porque ahora sí sabía que me había amado, a su manera, aunque no fuese como yo la necesitaba.

Toda esta liberación de cargas emocionales me han permitido dejar de mirar hacia atrás, hacia otro lado y poder mirar totalmente de frente a mi pareja, a mi hija…. Para atenderles en sus necesidades emocionales como ellos necesitan, merecen y yo quiero hacerlo. Por fin soy responsable absoluta de mi vida y ya no hay culpables de nada. Mi historia deja de ser una justificación para ser el motor de aquello que soy y quiero ser.

Por tanto, todo lo que he vivido,es perfecto para mi aprendizaje, para ser más esencia, más amor y menos ego. Lo doy todo por bueno, porque me ha servido para llegar hasta aquí. Para valorar que lo único y realmente importante es el amor.

“Lo importante no es lo que  te pasa, si no lo que haces con lo que te pasa”

Inma Buitrago

Videoclip Nada Justifica la Violencia

Compartimos el videoclip realizado en el marco del Plan de Educación y Comunicación en el que participaron chicos y chicas de SU CAMBIO POR EL CAMBIO en el sur de Quito.

Fue el resultado de un proceso de sensibilización en el que analizaron los patrones que obstaculizan el acceso equitativo a la salud sexual y reproductiva y a una vida libre de violencia, la letra de la canción la escribieron ellos/as mismos.

El vídeo se realizó durante el proyecto “Defensa, garantía y ejercicio de los derechos sexuales, reproductivos, y del derecho a una vida libre de violencia de las mujeres en la zona sur de Quito» a cargo de Medicus Mundi Mediterrània y la Fundación Casa de Refugio Matilde, que se ejecutó desde agosto 2016 hasta agosto 2017 y fue financiado por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo de la Generalitat de Catalunya.

El vídeo muestra frases que los mismos jóvenes compartieron y socializaron durante el proyecto. Es una muestra de cómo viven las mujeres y los hombres jóvenes la violencia de género, qué sienten, qué piensan, qué les dicen los demás jóvenes y cómo la enfrentan.

Puedes ver el vídeo aquí y te animamos a compartirlo:

«Todo empezó a ponerse feo, me gritaba y me humillaba, a veces sentía miedo. No me dejaba salir si no era con él. Las peleas eran cada vez más fuertes»

25 de Nov 2017: Como sociedad civil exigimos políticas públicas y acciones concretas contra la violencia a la mujer.

En este 25 de noviembre de 2017, la Fundación Casa de Refugio Matilde, destacamos la participación de la sociedad civil para exigir políticas públicas concretas y efectivas para prevenir, atender y reparar  las consecuencias de la violencia contra la mujer.

Porque, como expresa Rosario Gómez Santos, fundadora de la Casa de Refugio Matilde, “no basta con hacer retórica, crónica roja, prensa amarillista, politiquería, clientelismo barato, con temas tan complejos y dolorosos como la violencia contra las mujeres”.

En ese sentido, Matilde Hidalgo de Procel, la precursora de las luchas a favor de los derechos de las mujeres en Ecuador y por quien lleva su nombre nuestra fundación, dijo en 1912 en su poema “El deber de la mujer”: “Mas, la vida necesita de combate y de fiereza, de buen valor y destreza, que no basta con rezar”.

En este año hemos decidido participar en la marcha “Vivas nos Queremos” siguiendo lo escrito por Matilde Hidalgo, porque creemos que la sociedad civil, es decir aquel conglomerado que le pone distancia a la estructura formal del Estado, es el poder y la fuerza real de una sociedad que reclama cambios, que se levanta a defender la vida de su población, de las mujeres, de los niños y niñas.

Esta sociedad civil, cuando se expresa organizadamente, es porque  tiene conciencia de los problemas que le afecta, como el de la violencia contra la mujer, porque va creciendo en conocimiento y descubriendo que en la base de muchos de los problemas sociales está la violencia de género.

Marchamos este 25 de noviembre, explica Rosario Gómez Santos, porque la violencia contra las mujeres afecta no sólo a ella, sino a su grupo familiar, a su barrio, a su ciudad y a su país. “Porque si las mujeres somos el 52% de la población, quiere decir que la sociedad está perdiendo la energía de esta mitad de su población, porque está disminuida, oprimida, humillada, violentada y muerta”.

Pero sobretodo, esta conmemoración, es para  incorporar en nuestra vida cotidiana, cambios  profundos y efectivos en las concepciones y costumbres patriarcales y machistas. Esas concepciones que se expresan, a veces, sin pensarlo en chistes, cachos, piropos, discriminaciones de todo tipo para las mujeres y para lo femenino.

En la Fundación Casa de Refugio de Matilde desde 1990 (hace 27 años) trabajamos para la atención de mujeres, niñas, niños adolescentes afectados por la violencia de género, con la finalidad de que puedan hacer un pare a la violencia, empoderarse de su vida, en el convencimiento y ejercicio del derecho a una vida libre de violencia.

Desde su creación la Fundación Casa de Refugio Matilde, cada 25 de Noviembre, recuerda con diversos tipos de eventos, la muerte de las tres hermanas Mirabal de República Dominicana. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, también conocidas como “Las Mariposas” que fueron asesinadas brutalmente por el régimen del tirano Rafael Leonidas Trujillo, el 25 de noviembre del año 1960 porque junto con amigos, familiares militaban en contra de las injusticias del dictador.

Con esta conmemoración nos unimos a los cientos y miles de mujeres de nuestra región y ahora de todo el mundo, para decir basta a la violencia contra las mujeres, para exigir políticas públicas para prevenir, atender y reparar  las consecuencias de este delito.

Si miramos treinta años atrás y los comparamos con el momento actual podemos decir  que hemos avanzado en visualizar la violencia contra la mujer, en demandar políticas públicas, servicios y normativa legal para dar una mejor respuesta a esta problemática. Se han logrado avances tan significativos como la incorporación del enfoque de género en la Constitución, y el derecho para hombres y mujeres a tener una vida sin violencia en el ámbito público y en el ámbito privado.

Pero, en esta búsqueda y lucha contra la violencia, no basta el que  hayamos priorizado la respuesta judicial, legal. Indudablemente no hay que dejar en la impunidad estos delitos, (medidas necesarias para reparar a las víctimas y a la sociedad) pero a la violencia hay que atenderla, atacarla, como se previene una enfermedad,  desde cuando aparecen los primeros síntomas, reconociendo y trabajando sobre sus causas más profundas y cotidianas.

En estos 30 o 40 años de trabajo en favor de los derechos de las mujeres, poco se han desarrollado políticas para prevenir y erradicar la violencia, es decir, acciones que promuevan cambios en la estructura social y cultural de las relaciones de género, de lo que significa ser mujer y hombre, del respeto a las diversidades de género, sexo, etnia, edad, situación socio-económica, de discapacidades, y otras diferencias existentes.

“Es necesario desarrollar mayor creatividad para experimentar nuevas y certeras estrategias metodológicas, para hacer de esta lucha contra la violencia, una tarea colectiva, de grupos familiares, de comunidades, de organizaciones populares, de instituciones públicas y privadas, de toda la sociedad”, afirma Rosario Gómez Santos.